Destruir para crear, el poder del simbolismo

Destruir para crear, el poder del simbolismo

Por: Rodrigo Campuzano -

 El tiempo y el espacio juegan un papel predominante en la creación de una obra de arte; el proceso que se lleva a cabo para su materialización permite la exploración de diversas alternativas para así consolidar un concepto más que una representación. La destrucción de la materia inmortaliza su presencia y la convierte en símbolo, asociación, mera representación de algo que deja de ser tangible para ser transmitido a través de la interpretación de un suceso.

Recreation of First Public Demonstration of Auto-Destructive Art 1960, remade 2004 by Gustav Metzger born 1926
La destrucción del objeto como un movimiento en el arte tuvo su primera aparición en 1959 cuando Gustav Metzger, artista y activista político, publicó el primer manifiesto auto-destructivo: Auto-Destructive Art. Esta ideología buscaba relacionar la degradación o destrucción de un objeto producido mecánicamente con su simbolismo en la sociedad. Tras haber publicado un segundo manifiesto, en marzo de 1960, Metzger presentó por primera vez una demostración del arte auto-destructivo en la Temple Gallery de Londres el 22 de junio de 1960. Esta obra performática, o demostración, consistía en que el artista, Metzger, permanecía oculto al público detrás de una pared de vidrio cubierta por una lámina de nylon, después aplicaba una solución hidroclórica de ácido al textil para que disolviera el hilo y, progresivamente, revelar la figura del artista. La belleza de esta pieza se sustentaba por el hecho de que su consolidación estaba sujeta a la degradación de la materia, misma que revelaba la figura del artista efectuándola en vivo.

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La ideología detrás del manifiesto de Metzger se basaba en el activismo político y social característico de la época de los 60; era una protesta que trataba de evidenciar y cuestionar el desarrollo de la industria del consumismo en la sociedad moderna.

Fue hasta 1966 que Metzger invitó a otros artistas a formar parte de su movimiento: llevó a cabo el Simposio de la Destrucción en el Arte (The Destruction in Art Symposium) en el Africa Centre, en Londres. Esta convocatoria se llevó a cabo con éxito, extendiendo la interacción con el movimiento a través de diversos medios como el arte plástico, la poesía, la ciencia, la filosofía, entre otros. El enfoque principal de esta serie de happenings y eventos era la exploración del elemento de la destrucción y su relación con la sociedad. Uno de los performances más controversiales fue “Skoob Towers”, una pieza realizada por Yoko Ono, John Latham, Gustav Metzger y otros artistas del movimiento Fluxus, ésta consistía en formar tres torres de libros a las que llamaron “las leyes de Inglaterra”, y después prendieron fuego afuera del Museo Británico. Otros artistas que participaron en este simposio fueron Otto Mühl, Peter Weibel, Günter Brus, Barbara Steveni, Robin Page, Fred Hunter, Ralph Ortiz, entre otros.

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El concepto detrás del manifiesto de la auto-destrucción del arte es algo espectacular; al final, lo que tiene más permanencia es la esencia de la pieza más allá de la materia que la conforma; el artista es sólo un símbolo detrás del mensaje que se quiere transmitir a través de la pieza, con el propósito de crear una conciencia con la que el público se pueda relacionar.

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Referencias: