La imagen de un pescador se levanta y mira a la ciudad de Busan, en Corea del Sur; el artista alemán Hendrik Beikirich, mejor conocido como ECB, asaltó una columna de 70 metros de altura y dejó con una intervención pública testimonio de los forjadores de Japón: los pescadores.

Una obra a gran escala en las paredes públicas de Corea del Sur contrasta con los corporativos símbolos de la modernidad. Es un retrato de un pescador como los hay tantos en aquel país, con el gesto cansado y las manos vestidas con unos guantes; el hombre representa a una colectividad que ha posicionado a Corea del Sur entre los proveedores mundiales del producto.

Esta obra se puede apreciar mejor si se está en las playas Haeundae y Gwangalli, para leer la frase que la acompaña: “Donde no hay lucha, no hay fuerza”.


En una escala de grises, esta intervención pública se exhibirá por tiempo indefinido en la ciudad, y refrenda el estilo de EBC: murales a gran escala, principalmente, de rostros.

