Los museos tienden a ser lugares exclusivos, aunque pretendan lo opuesto. A las personas les cuesta acercarse a estas instituciones pues los limita la “falta de conocimiento” (no debería ser limitante, pues el arte no tiene porque ser comprendido, basta con admirarlo), por cuestiones económicas, por anteponer otro tipo de actividades de ocio, o por simple aburrimiento. El principio básico de cualquier museo: “Prohibido tocar”. Esta limitación supone, al visitar un museo con niños, un verdadero suplicio; “¡No toques!” “¡No te acerques!” “¡Cuidado!” “¡Nos van a echar!”
Hablando de temas más sensibles, ¿qué pasa con un discapacitado cuando quiere visitar un museo? ¿Es fácil que tenga una buena experiencia? ¿Están los museos preparados para ellos? ¿Tienen oferta para todos los públicos?
Lamentablemente, no. Ir a un museo es actividad de unos pocos. Es por ello, que la nueva iniciativa del Museo del Prado en Madrid es digna de reconocimiento.
Imagen del ABC.es

Hasta el 28 de junio de 2015, en la galería norte del edificio Villanueva del Museo del Prado de Madrid, se han instalado seis imágenes en relieve para el goce de personas con algún tipo de discapacidad visual. Se trata de una selección de las obras de El Greco “El caballero con la mano en el pecho”, “La fragua de Vulcano” de Veázquez, “Noli mi tangere” de Correggio, “La Gioconda” de Lonardo da Vinci, “Bodegón con alcachofas, flores y recipientes de vidrio” de Juan Van der Hamen, y “El quitasol” de Goya. Aunque es una breve recopilación, los géneros que se tratan, desde pintura religiosa, escenas costumbristas, naturalezas muertas y mitología, sintetizan con éxito lo que a gran escala puede apreciarse en las demás salas del museo.

Bodegón con alcachofas, flores y recipientes de vidrio, de Juan Van der Hamen

La fragua de Vulcano, de Velázquez
Las imágenes son reproducciones en alta resolución con texturas y volúmenes de hasta seis milímetros, que los visitantes pueden tocar, además de valerse de paneles y carteles en braille para conocer todo sobre estas obras. También, como parte de esta nueva dinámica de inclusión de un público general en el museo, se han puesto a disposición de quien lo desee, gafas opacas que impiden la visión para que cualquier público que lo desee pueda vivir esta experiencia sensorial.
Además, coincidiendo con esta iniciativa, se ha puesto en marcha un nuevo servicio de audioguías con audiodescripciones de más de cincuenta obras de su colección especialmente dirigidas a visitantes con algún tipo de discapacidad visual.


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