Este artículo fue publicado originalmente por Alejandro I. López el 2 de agosto de 2018 y ha sido actualizado.
Obtener una visa para visitar Corea del Norte es tan difícil como juzgar con fotografías lo que ocurre al interior del país asiático. A partir de la reciente apertura del régimen para consolidarse como un destino turístico, las posibilidades para viajar al país más hermético del mundo se incrementaron para todas las personas que no son surcoreanas, estadounidenses o fotógrafos, tres actividades perseguidas por el gobierno de Kim-Jong-un.





Por un poco más de US $600, es posible tomar un tour desde China hacia Pyongyang, la capital de un país del que menos del 1 % de su población visita el extranjero durante toda su vida. Las agencias de viajes son parte del aparato gubernamental norcoreano, los recorridos están controlados por militares y los turistas tienen que cumplir con restricciones legales estrictas, como evitar tomar fotografías con cámaras profesionales, si no quieren ser juzgados por el régimen.
Uno de los sitios más enigmáticos dentro de Pyongyang es el metro, una red subterránea que se extiende a lo largo de 22 kilómetros. Oculta a más de 110 metros de profundidad (presumiblemente para funcionar como búnker ante un ataque nuclear) y sin los reflectores del subway neoyorquino, el tube londinense o las lujosas estaciones moscovitas, el principal transporte público de la capital norcoreana habla por sí mismo de la vida de los cientos de miles de viajeros que se pierden en sus túneles y vagones diariamente:




En los transbordos y descansos es posible encontrar murales que hacen alusión a la ideología que acompaña al régimen de Kim-Jong-un: escenas de trabajo campesino en el campo, los obreros en centros fabriles o mosaicos que dan cuenta del desarrollo de la ciencia y tecnología, las artes y los deportes, además de paisajes típicos de la ciudad al curso del río Taedong.





Las fotografías son parte de “Inside North Korea”, el proyecto de Oliver Wainwright, un diálogo sobre la arquitectura, el urbanismo y los espacios de Pyonyang, la urbe de más de 3 millones de habitantes, donde Wainwright captó más de 300 imágenes, la mayoría sin permiso de las autoridades.
Conoce más sobre el trabajo de Oliver Wainwright en su sitio oficial.
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