PUBLICIDAD

ARTE

La artista que dibujó 500 falos para denunciar el machismo




Revelarse contra de lo que los oprime es algo que todos deberían hacer por simple lógica. El establishment constantemente trata de imponer sus absurdas normas formuladas desde una visión cerrada en la que los únicos beneficiados son aquellos que dictan las leyes, quienes la mayoría de las veces ni siquiera las cumplen.

A lo largo de la historia han surgido múltiples movimientos que se abalanzan contra de las injusticias que sufre un sector determinado de la población. El siglo XX fue sin duda la etapa de la humanidad en la que muchas personas abrieron los ojos y se entendieron que habría que hacer público su descontento para que la gente que ocupaba cargos importantes se percataran de que sus decisiones no estaban surtiendo los efectos que ellos esperaban.


La negritud y el feminismo son dos movimientos que siempre han ido de la mano, pues ambos tienen su origen en problemáticas basadas en los prejuicios de la gente. La presión de la sociedad sobre estos grupos ha generado que aún en 2017 sigan apareciendo nuevas voces a favor de estas causas. Parece insólito que las mujeres y las gente de color continúe en lucha por derechos que deberían tener.


Ya es conocido que el arte, esencialmente el revolucionario, se pronuncie ante las injusticias a través de autores que se sienten obligados a hacerle frente a un régimen que no deja de aplastarnos con sus reglas y prohibiciones.  Desde hace 50 años, la artista Judith Bernstein, ha enfocado su talento a la protesta en contra del orden machista en el que actualmente se rige el mundo.



El personaje principal en la obra de Bernstein es el falo, mismo que generalmente es representado como un arma en contra de la feminidad. Entonces, el falo ataca a la feminidad sin lugar a tregua para que las mujeres se sientan intimidadas ante su amenazante figura a la que la artista llama Cockman; mismo que retrata ostentando cargos importantes en la sociedad. El primer hombre que recibió el nombre de Cockman fue el polémico gobernador de Alabama, George Wallace, a quien recordamos por su eslogan "Segregación ahora. Segregación mañana. Y segregación por siempre".





Las cosas, afirma Judith, no han cambiado mucho desde la década de los sesentas hasta nuestros días en donde la nación más poderosa del mundo acaba de inaugurar el periodo presidencial de una persona que representa un total peligro para los derechos de las minorías, ante lo cual muchas mujeres han alzado sus voces alrededor del mundo para exigir respeto a sus derechos y garantías individuales.





Esa violación de derechos y la opresión que ejercen los hombres es lo que ha llevado a esta artista a representar el falo como una bestia mecánica devoradora de gente y como un hombre elefante al que no le importa el malestar colectivo con tal de lograr su cometido. El arte de Judith Bernstein ha sido aclamado pero al mismo tiempo abucheado por ese reducido grupo que pretende seguir ejerciendo el poder.





***
Fuente:

Artsy

Guardar

Podría interesarte
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD