La coreografía según Wayne McGregor
Arte

La coreografía según Wayne McGregor

Avatar of Lucia

Por: Lucia

7 de junio, 2013

Arte La coreografía según Wayne McGregor
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Por: Lucia

7 de junio, 2013

Wayne McGregor es uno de los coreógrafos más reconocidos de la danza contemporánea. Con su propia compañía: Random Dance, explora a través de la danza la ciencia y anatomía del cuerpo. En su trabajo artístico hace la incursión de nuevos medios como artes visuales, tecnología y música.

En 2006, fue nombrado coreógrafo residente para el Royal Ballet, una decisión que sorprendió a propios y extraños, ya que significaba una evolución en el repertorio de danza de la compañía, reconocida por sus fastuosas producciones de los clásicos. Quizás, el nombre no sea familiar, pero seguro conoces su trabajo gracias a Thom Yorke y el video que acompaña a "Lotus Flower".


McGregor está ampliamente interesado en la tecnología, la biología y el cuerpo humano, lo que se muestra continuamente en sus producciones. La coreografía de McGregor es compleja, dinámica, detallista; el montaje recae en las capacidades físicas de los bailarines. McGregor ha sabido fusionar el aspecto atlético con el sentido de la vida misma. Generalmente caótico, minimal y distorsionado, es la manera en la que se presentan las imágenes en el movimiento de McGregor, quien, en su proceso creativo, somete a los bailarines a lo que se conoce como “El pensamiento físico” (Physical Thinking).  



En una plática, el coreógrafo presenta, con ayuda de dos bailarines, un proceso coreográfico mental y físico, igual que como se lleva a cabo día tras día cuando realiza el montaje de una nueva pieza o en el trabajo dentro de la sala de ensayos.

El primer proceso consiste en que el coreógrafo invente el movimiento en el momento, sin algo preconcebido, mientras el bailarín retiene la información del movimiento a través de la imitación. Muchas veces, el movimiento no es preciso con respecto a lo que el coreógrafo realiza, sino una versión cercana, un bosquejo realmente hecho por el bailarín, con los detalles que logra capturar.

Segundo: el coreógrafo piensa como arquitecto, los cuerpos de los bailarines se transforman en líneas, objetos o estructuras que uno puede armar y desarmar; así, el coreógrafo comienza a dar instrucciones de hacia dónde deben moverse, qué puntos corporales deben tocarse. Son instrucciones simples en las cuales el bailarín aún tiene la autonomía de decidir cómo cumplir o llevar a cabo la indicación.


Tercero: imágenes mentales; aquí el bailarín tiene total libertad para construir la coreografía. El coreógrafo otorga una imagen mental, esto puede involucrar palabras, un color, un olor, texturas, etc.  que los bailarines deberán convertir en movimiento de acuerdo a lo que imaginen.


Este no es el único método para crear coreografía, pues el hecho de hacerla reside en la investigación. Se busca encontrar nuevas formas de movimiento, nuevos pasos, nuevos usos del espacio y, más recientemente, la interacción de la danza con otros medios, disciplinas y tecnologías.



El trabajo de McGregror se presenta innovador debido al uso de la tecnología a favor de la danza; el coreógrafo ha logrado encontrar un equilibrio en el que ambas se complementan, y a la vez crea un nuevo sentido, temática y movimiento corporal; uno que define la cultura y sociedad actual en su diversidad, complejidad y velocidad con la que se construye la red en la que se vive. 


Referencias: