La pintura de castas más allá del afán clasificatorio (Parte 2)

viernes, 16 de octubre de 2015 5:06

|Museo Franz Mayer


Texto escrito por Sofía Navarro Hernández


Lo cotidiano como terreno de experimentación pictórica

Más allá de representar un sistema que no se aplicaba de manera rigurosa, las series de castas construyen una cierta imagen de lo cotidiano. Además de ofrecer indicios sobre los oficios de la Nueva España y sobre la cultura material de la época, la exploración de lo cotidiano permitía que el pintor pusiera en práctica nuevos recursos pictóricos. En la serie de castas (1763) de Miguel Cabrera (c. 1695-1768) es particularmente interesante la atención puesta en lograr una impresión de captura instantánea de las escenas, como si el pintor irrumpiera en la vida de estas personas para retratarlas en los momentos más inoportunos: a punto de comer, limpiando un cuchillo en el pantalón, enrollando un cigarro (fig.2). En esta serie, es además notable el énfasis puesto en la expresión de la ternura de los cuerpos, independientemente de la casta (fig.3); si bien es cierto que algunas series representan más bien la violencia o el alcoholismo atribuidos a ciertas castas, no son pocas las que subrayan el afecto, alejándose de una clasificación de los cuerpos que se contentaría con plasmar tipos de personas en actitudes más o menos delicadas, más o menos violentas, más o menos bárbaras, en función de un orden específico.  

cabrera, serie de castas
Miguel Cabrera, Serie de Castas (detalles), 1763, óleo/tela, 132x101 cm, Museo de América, Madrid

La representación de lo cotidiano en la pintura de castas puede entenderse entonces como una oportunidad para el pintor de demostrar su destreza para representar a “los otros”, y a esas “otras cosas” que escapan a la pintura de historia, entendida aquí como la pintura cuyo objeto es la representación de escenas de la historia misma, religiosas o mitológicas. Al tratarse de un género nuevo en el contexto virreinal y no religioso, podemos pensar que los pintores pudieron soltarse más para demostrar otras caras de su talento y plasmar una reflexión distinta sobre la pintura. Al incurrir en la pintura de castas, el pintor tenía el reto de hacer interesantes a anónimos y de otorgarle valor a los oficios más mecánicos.

cabrera, d negro y d india

Miguel Cabrera, De Negro y d’India, China cambuja, 1763, óleo/tela, 132x101 cm, Museo de América, Madrid (detalle)

Un género inscrito en su tiempo

Por otro lado, es interesante observar que la pintura de castas dialoga con otro tipo de manifestaciones pictóricas dieciochescas, en general un poco más tardías. En el contexto novohispano, podemos mencionar, por ejemplo, el Biombo de escenas campestres que forma parte de la colección del Museo Franz Mayer y que ha sido analizado por Concepción García Sáiz como la representación de tres parejas de las cuales dos serían castas (identificadas por la investigadora gracias a atributos como la saya de embrocar que viste la mujer de la pareja de la derecha y que era una prenda habitual de la indumentaria de las mulatas) que sin embargo “prescinde de los afanes clasificatorios” del género de castas (fig.4). La interpretación puede ser discutida, ya que el pintor no añadió letreros que muestren una intención de identificar castas y la indumentaria no necesariamente es un criterio suficiente para afirmar que lo sean, pero sin duda resulta interesante la comparación.


pintura de castasAnónimo, Biombo de escenas campestres, finales del siglo XVIII, óleo/tela, Museo Franz Mayer, México


La pintura de castas es además una manifestación muy clara de una serie de dinámicas que caracterizan la pintura novohispana del siglo XVIII. En efecto, es muestra de un periodo en el que a los pintores novohispanos les importaba diversificar sus temáticas de producción, puesto que se abrieron a la posibilidad de incurrir en géneros profanos que en otros siglos se habían despreciado y que pocas veces se firmaban. Existía entre estos artistas un clima erudito que generó inquietudes teóricas e incluso un interés por adaptar los tratados europeos a las intenciones locales
. La voluntad por parte de los pintores de esta centuria por organizarse en una academia es otro síntoma de una energía emprendedora que merece ser tomada en cuenta cuando estudiamos las producciones pictóricas del XVIII. La audacia que demuestran los pintores de series de castas se entiende mejor a la luz de las preocupaciones de esta época.

Parte 1

Bibliografía

Carrera, Magali, Imagining Identity in New Spain: Race, Lineage, and the Colonial Body in Portraiture and Casta Paintings, University of Texas Press, Austin, 2003.

Katzew, Ilona, Casta Painting: Images of Race in Eighteenth-century Mexico, Yale University Press, New Haven, 2004.

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