El Museum of Modern Art (MoMA) abrió sus puertas al público para dar a conocer uno de los secretos mejor guardados del arte del siglo XX, se trata de la selecta colección de esculturas del artista malagueño Pablo Picasso.
Aunque la faceta de escultor de Picasso no es del todo desconocida, es la primera ocasión en ser mostrada en Estados Unidos, y la segunda en la historia, pues hace 83 años, Paris tuvo la fortuna de exhibir siete de las más de 100 piezas escultóricas que Picasso eligió e instaló personalmente.

Hablar de Picasso como escultor es adentrarnos en uno de las expresiones artísticas más íntimas del artista, “una civilización desconocida”, como él mismo lo definió alguna vez, sin avizorar que años después su obra sería todo un mito para el mundo del arte.
Picasso solía ser muy celoso con su obra escultórica, ya que salvo ocasiones especiales, no dejaba que su trabajo saliera de sus estudios o de su casa. Es por eso que el MoMA se encargó de organizar Picasso Esculturas, una exposición que invita a los espectadores a recorrer 62 años de la carrera del artista, entre 1902 y 1964.

La exhibición consta de 140 esculturas y está dividida en nueve etapas; la primera abarca los inicios de Picasso como escultor, cuando comenzaba implementar la técnica cubista en tercera dimensión. La exposición continúa con las piezas que Picasso realizó con ayuda de Julio Gonzáles, y con las figuras que el artista diseñó para el monumento fúnebre de su amigo Guillermo Apollinaire, para finalizar con Baboom and Young, un homenaje a la paternidad.
La exhibición comenzó este lunes 14 de septiembre, y terminará el 7 de febrero del próximo año.
