Aunque el apodo que se les da a los personajes y objetos en la obra de Fernando Botero suene un poco crítico, éste no es un indicador de su obra en general. De hecho, el trabajo de este pintor y escultor es uno de los más notorios en el país latinoamericano entre otros lugares en el mundo.

Nacido en Medellín, Colombia, Botero es reconocido por las características distintivas que presenta en su obra. Representando personas y figuras grandes y exageradas en tamaño, el pintor logra retratar imágenes y personajes históricos con un toque de humor y crítica a la vez. Su obra es bastante extensa, comenzando a exhibir obras en la década de los 40 inspiradas en el arte pre-colombino y en los murales del pintor mexicano Diego Rivera. Además, conociendo el trabajo de Francisco de Goya y Diego Velázquez, Botero incrementósu trabajo a través de los años, incluyendo obras políticas y satíricas.
Una de sus obras más famosas, entre muchas, es aquella titulada La familia presidencial (1957), en la que se pueden ver las características exageradas y únicas del pintor. Otros cuadros incluyen los que titula Naturaleza muerta, exhibiendo todo tipo de objetos como naranjas, cuchillos, mesas, sillas, ventanas, cortinas, bodegones, entre otros.

Siendo un artista latinoamericano, Botero sigue influyendo el arte y estudio de muchos otros alrededor del mundo. Con el estilo llamado “Boterismo” se puede entender que, como otros artistas y escritores, el trabajo de Botero es único y llamativo. De hecho, las exhibiciones tanto temporales como permanentes de su obra son frecuentadas a diario. En la misma ciudad de su nacimiento tienen un museo dedicado a todo su trabajo, incluyendo una plazoleta llena de esculturas de personas y animales entre otras figuras. También hay tiendas dedicadas a vender réplicas de varios tamaños de los cuadros y las esculturas de tal manera que la popularidad de las “gordas” de Botero continua. Es más, venden desde marcadores de libros, corbatas, bolsos, borradores, postales, camisetas, lápices, hasta vajillas de té y café, bandejas, entre muchísimas otras cosas. Independientemente de lo que busquen los que frecuentan estos museos y estas tiendas, la obra continúa siendo un éxito alrededor del mundo.

En la capital del país, Bogotá, también tiene un museo—Museo Botero—localizado en el centro de la ciudad y rodeado de cultura y arte. Este espacio está claramente dedicado a exhibir la obra completa del artista y así conseguir que los que frecuenta el museo se lleven consigo un pedazo de la cultural colombiana. Ahí mismo, hay cantidades de habitaciones iluminadas y aseguradas con todos los dibujos y pinturas y esculturas de Botero. Igualmente, hay una habitación o espacio amplio e interactivo para niños y niñas, quienes pueden aprender sobre el pintor colombiano. Es una parada fija para muchos turistas y personas del país que disfrutan de este trabajo tan particular.

Finalmente, vale comentar que las esculturas, las “gordas” de Botero están exhibidas en otras partes del mundo fuera de Colombia. En el país, hay unas cuantas en Cartagena, dentro de la ciudad amurallada (Mujer de Espaldas) y en Medellín (Caballo, Perro), y Bogotá. Fuera del país natal del artista, estas esculturas pueden ser vistas en sitios como Denver, Colorado en Estados Unidos; La Maternidad en Oviedo, España; El gran pájaro en Singapur; Mano y Mujer con espejo en Madrid, España; El gato de la Rambla del Raval en Barcelona, España; Milán, Italia; Caballo en Dubai, Emiratos Árabes Unidos, entre otras.

Para ver las “gordas” de Botero no es más que viajar a uno de estos lugares o encontrar montones de información vía web o en libros de arte dedicados a representar la extensa obra del artista Fernando Botero.

Muere Fernando Botero en Mónaco
Fernando Botero falleció un 15 de septiembre de 2023 a los 91 años de edad. Medios internacionales reportaron que su muerte sucedió en Mónaco, debido a una neumonía. Botero falleció tan solo 5 meses después de su esposa la artista Sophia Vari.
Un artista que dejó huella por su estilo único que entre la ternura y la fantasía logro darle la vuelta al mundo y valuar un solo cuadro de su autoría hasta en 2 millones de dólares.
