Los famosos Guerreros de Terracota, uno de los tesoros más asombrosos de la humanidad por tratarse de más de 8,000 ejemplares que quedaron enterrados cerca del primer emperador de China, Qin Shi Huang en 210-209 a.C, y fueron descubiertas en marzo de 1974, son la fuente directa de inspiración de la artista Prune Nourry (1985), francesa residente en Nueva York.


La obra Terracotta Daughters o Las hijas de Terracota, es una alegoría basada en el pasado frente a la situación actual de China de la preferencia de género. Siendo un referente directo a los guerreros, este grupo de más de 116 figuras femeninas a escala humana, que empezó la artista en el 2012, está realizando su última parada en la Ciudad de México antes de ser enterrado en China por 20 años. El material de las esculturas es el barro; como declaró la artista, el material logra el vínculo ideal para la transición de la obra que va a volver a la tierra como parte del ciclo de la instalación.
La artista relató en la conferencia de prensa que la base de esta exhibición se centra en ocho niñas de distintos pueblos chinos, bajo la premisa de que ese número representa el infinito según la cultura oriental. También detalló que primero esculpió ocho piezas originales y a partir de esas hizo moldes de su cabeza, torso y piernas, a fin de utilizarlas para el total de figuras.

Imagen de la galería Magda Danysz

Imagen de la galería Magda Danysz
La exhibición que está instalada en el museo Diego Rivera-Anahuacalli con nombre “Las hijas de Terracota”, con la curaduría de Tatyana Franck de Maud’huy se inaugurará a partir de este jueves 30 de octubre y hasta el 30 de noviembre de 2014.
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Imágenes de la página oficial de la artista Prune Nourry
