Las historias detrás de los mejores cuadros de Picasso

Sábado, 14 de mayo de 2016 9:04

|Alejandro López


Algunos dicen que Picasso nunca participó en las vanguardias: él hizo las vanguardias. La historia de la pintura está incompleta si no se hace una parada obligada para contemplar el siglo XX desde las obras del malagueño que irrumpió en el devenir de la obra pictórica con tal fuerza y honestidad que es conocido de manera casi unánime como el artista más importante que vio el siglo pasado. Su prolífica obra está compuesta por más de 2 mil trabajos, viva muestra de su transición por cuanta corriente artística quiso con los mismos grandiosos resultados.

Temperamental y polémico, quienes lo conocieron de cerca hablan de un hombre obstinado, egoísta, mujeriego y lleno de defectos. Un hombre que tuvo más de siete esposas, famoso por sus relaciones destructivas. Uno que encontró a una chica de 17 años caminando por París, le compró un castillo y la hizo su musa. El reconocimiento mundial a la obra de Picasso terminó por hacer del artista un soberbio; sin embargo, toda su vida expresó que no sólo había que admirar la obra de un pintor, sino entender la vida que llevó a cuestas. Cada uno de sus periodos creativos estuvo dominado por la vida, la conciencia, las amistades y lo que realizó en ese entonces. Estas son las historias que se esconden detrás de las grandes obras de Pablo Picasso: 


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"Las señoritas de Avignon" (1906-1907) 

cuadros de picasso senoritas Avignon

Un Picasso joven plasma su ruptura definitiva con las tendencias del pasado, especialmente su breve periodo africano y plasma en "Las señoritas de Avigon" su transición al cubismo. En ese entonces, el artista daba rienda suelta a su intensa vida sexual en los barrios de Barcelona, precisamente de donde este cuadro toma nombre, la Carrer d' Avinyó, una de las calles más importantes del barrio rojo de la capital catalana, llena de prostíbulos y vicios decadentes. Los rostros de las mujeres del lado derecho conservan el estilo africano de las máscaras y al mismo tiempo asoman el inicio de la abstracción cubista con formas que se confunden en el plano visual.


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"Guernica" (1937) 

cuadros de picasso Guernica

Una de las máximas obras pictóricas del siglo XX, muestra de la condición de genio del malagueño es "Guernica". Inspirada en el cruel bombardeo a la entonces capital del país vasco por la aviación nazi en conjunto con el régimen dictatorial de Francisco Franco, fue concebida en menos de un mes por el pintor. El intenso bombardeo que cobró la vida de 1,654 personas caló hondo en el sentir de Picasso, en ese entonces declarado públicamente comunista y republicano. El estudio original tenía detalles a color, suprimidos en el lienzo final. En la composición llaman la atención especialmente el ojo que muestra un foco encendido, que a pesar de la luz, no ilumina al resto de la obra y la flor que nace del mango de la espada partida es una señal de vitalidad y resistencia ante el ataque. El mismo artista declaró más tarde que el caballo representaba al pueblo, mientras el toro significaba el lado más oscuro y brutal del ascenso del fascismo. 


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"El viejo guitarrista" (1903)

cuadros de picasso azul

Una de las obras más representativas del Periodo azul, muestra la desolación de un viejo anciano tocando una guitarra. Este periodo se caracterizó por su constancia monocromática, inspirada en parte por un viaje por España que realizó años atrás y en gran medida por la muerte de su gran amigo y colega Carlos Casagema. En estudios posteriores, se determinó que detrás del viejo y la nostalgia que acarrea su figura, se encuentra un joven con facciones muy vinculadas a estudios preparatorios de otras obras anteriores del malagueño. También se descubrió un cuerpo femenino, notablemente parecido a la mujer de "La Vida", pero sentada ocupando el primer plano de la obra.


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"Le rêve" (1932)

cuadros de picasso el sueño

El periodo tardío de Picasso optó por una gama cromática más amplia y un estilo figurativo, acercándose al surrealismo. La mujer representada en esta obra es Marie-Thérése Walter, una mujer sueca que conoció en París cuando ya era un consagrado y ella una joven curiosa de 17 años que salía de las galerías Lafayette cuando el malagueño la detuvo y le dijo: "Tienes una cara interesante, me gustaría hacerte un retrato, creo que vamos a hacer grandes cosas juntos, soy Picasso". Ese fue el principio de un tórrido y sexual romance entre ambos. Ella desconocía al artista y según algunas versiones, él mismo la llevó a una librería cercana para mostrarle los libros sobre su trabajo. Picasso se hizo del Castillo de Boisgeloup y en ese mismo año pintó a Marie-Thérése de todas las formas que pudo: sentada, parada, de espaldas, desnuda; de pronto su producción artística se volcó sobre ella. "Le rêve" es una de sus primeras manifestaciones. En ella, la sueca está dormida sobre un diván rojo, con un collar y una blusa que resbala sobre sus hombros, mostrando sus pechos. Su cara está partida a la mitad y reclinada hacia el costado izquierdo en la parte superior de la misma, muchos aseguran ver un falo. En los años posteriores vendrían más retratos de su nueva musa. 


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"Los tres músicos" (1921) 

cuadros de Picasso musicos con mascara

Inversamente a "Las señoritas de Avignon", esta obra es una clara representante del periodo del cubismo sintético, significa el reencuentro con la forma y el final de la etapa cubista. De izquierda a derecha, aparece un conjunto de tres hombres: el Pierrot enmascarado tocando el clarinete, un personaje común en la obra pictórica del español, a su derecha un arlequín tocando la guitarra y un monje cantando. Picasso retrae la pesadez del cubismo anterior y se decanta por volver a la temática de la Commedia dell'arte italiana. En el momento en que pintó esta obra, el malagueño estaba influenciado por su primer esposa, Olga Jojlova, y su entendimiento de las artes escénicas. Del cuadro existe otra versión, ambas pintadas en Fontainebleu, Francia.


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Para comprender la obra de un artista no sólo es necesario entender el lenguaje pictórico que utiliza ni el rumbo general de la vanguardia o movimiento artístico al que pertenece. Examinando un poco más de cerca la vida y los periodos creativos del malagueño, el pintor deja de hablar en sus obras y éstas asumen la voz del artista. El diálogo es mucho más personal porque no se limita a "lo que quiso expresar", sino también (y sobre todo) comprende lo que no decidió plasmar sobre el lienzo. 

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REFERENCIAS:
Alejandro López

Alejandro López


Editor de Historia y Ciencia
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