Muchos de los grandes libros de la antigüedad contienen más de una historia y una sola forma de arte. Las pinturas en los bordes de los libros salieron a la luz para sorprender a los cibernautas no sólo por su cualidad secreta escondida tras una cortina dorada, sino por el excelente estado en el que se encuentran.

Las primeras de estas pinturas se hicieron durante la Edad Media, pero se popularizaron en el S. XVIII gracias a los encuadernadores y libreros Edwards de Halifax, quienes hacían impresionantes pinturas de paisajes y escenas en las orillas de sus volúmenes favoritos.

Para poder desvelar estas pinturas, se debe abrir el libro y hacer una especie de abanico con las hojas, pues cuando está completamente cerrado, únicamente se ven los bordes pintados de dorado.
La Biblioteca Pública de Boston tiene una de las mejores colecciones de estas “pinturas del borde anterior” de libros en varios idiomas, muchos de los cuales han sido digitalizados.


