El arte es un reflejo del ser humano, de la época en la que vive, de las problemáticas sociales, de los nuevos roles entre hombres y mujeres; el arte avanza a la par de las necesidades inminentes que la sociedad requiere, siempre en constante cambio, llenando nuevos huecos existenciales.
El arte busca provocar reacciones; es una herramienta de intervención social, de transformación, en la que cada artista tiene su propio estilo para plasmar mensajes, algunos muy claros, pero también existen artistas que buscan provocar de una manera más “intestinal” que cerebral, provocar a los espectadores con la intensidad de su obra, con lo grotesco, con lo siniestro, con lo perverso y con un dramatismo tan oscuro que, al fin y al cabo, logra el mismo fin.
El trabajo del artista mexicano Gino Rubert versa entre la pintura y el collage con ciertas dosis de humor, perversión, erotismo y muerte, lo que nos transporta a un mundo inquietante y ambiguo, en el que pone a las relaciones familiares y de pareja en situaciones complejas que van más allá de lo cotidiano. Una combinación de elementos que forman un extraño coctel visual, pero que resulta terriblemente atractivo.

“En su ensayo sobre lo bello y lo siniestro S. Freud describe lo inquietante como aquello que nos resulta familiar y extraño al mismo tiempo. Pienso que en el uso más o menos consciente de ese recurso psicológico, mi trabajo sintoniza con el de autores como Juan Rulfo, García Marquez, Frida Kalho, Remedios Varo… Así, más que como un contador de historias, me definiría como un creador de imágenes bonitas y molestas”.
Gino Rubert

Hijo del filósofo catalán Xavier Rubert de Ventós y de la psicoanalista y escritora mexicana Magda Català, Gino se trasladó, a los 17 años, a Nueva York para estudiar ilustración en la Parsons School of Design; más tarde estudió Bellas Artes en la Universidad de Barcelona, donde ahora reside. En 1993 ganó el Premio de Pintura Joven que otorga anualmente la barcelonesa Sala Parés y ese mimo año ganó la Beca de la Academia Española en Roma con dos pinturas de estilo hiperrealista.

En 2008 su obra fue seleccionada para ilustrar las portadas de la trilogía sueca Millennium, que se llevó al cine bajo el nombre de The girl with the dragon tattoo.

Gino es un artista polifacético que desarrolla distintas disciplinas artísticas como la pintura, la escultura, el dibujo, el vídeo y las instalaciones. Trabaja en una serie de pinturas, dibujos y otros pequeños objetos llamados “ex-votos” en referencia a las homónimas ofrendas devocionales, propias de la tradición popular mexicana.

En sus pinturas mezcla diversas técnicas: acrílico, óleo, collage fotográfico, y utiliza materiales como pelo natural, césped y plásticos. En su trabajo se puede reconocer su fijación por las manos, la geometría, las miradas inexpresivas, la manera en que la luz incide sobre los objetos y las personas, el miedo y el humor.

Los retratos fotográficos en blanco y negro, antiguos y a la vez nuevos e inexpresivos, son el hilo conductor de su trabajo, producto de reflexiones viscerales, más “intestinales” que cerebrales. Rubert busca evitar la lectura lineal o narrativa, piensa que el valor de una obra va más ligado a lo que ésta sugiere o desencadena que aquello que el artista intenta narrar en ella.
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