Anatomía de tu olvido

2 min de lectura
por
Anatomía de tu olvido
Anatomía de tu olvido

Elegy - anatomía de tu olvido

Entonces mi vida se detuvo, nada cambio mi apariencia. La coraza decaía ante la amurallada cotidianeidad. Decidí no hacer nada nuevo, continuar con la rutina para que a tu regreso todo fuera igual.

El tiempo lienzo de cambios se escurrió, nunca conseguí petrificarlo a fuerza de voluntad, después de otoños perdidos solo conservo mi nombre, es lo único que mantuve intacto. Mi voluntad se añejo, estar tanto tiempo sentado en esa silla de recuerdos que olvidaste me hacía sentir cansino. Quizá tú ya no veas mis ojos prestos a encontrarte en la negrura de la noche, o peor aún, Dios en su perpetuo silencio ha dejado de escuchar mis alabanzas por tu regreso.

Ayer decidí hacer algunos cambios en mi respiración, creo que mi corazón va más lento y mi piel se muestra ceniza. Cual montaña tras la neblina se miran unos ojos con esquirlas que dejo tu olvido, se pueden oler hilillos de nostalgia y palpar un centenar de lágrimas escurridas en las plantas de mis pies descalzos.

Recapitulo, entiendo que la colonización de tu llegada ordenó mi todo, causo taquicardia, me dio vida y muerte -siempre quien da vida, da muerte-. Ese día pintaste mi mundo de azul. Como de costumbre, Yo vestía en gris escala. Estaba de pie en el cementerio de libros buscando tertulia con algún autor. El Poemario de Sabines se posaba en tus manos como un halcón que espera impaciente el revolotear de la próxima página fue la excusa para abordar tu belleza, piel trigo, labios cerezo, susurro de terciopelo que llamo a mi corazón como canto de sirena, y la infante cicatriz de tu rodilla que no puedo sacar de estos mis textos. Muchas cosas llamaban mi atención en esos días, pero solo una me lleno de azul. Construiste fe. Hoy comprendo que dolió más la partida, me dejaste un desierto espasmódico, desespero y angustia de saber si estás bien, si tu migraña sigue testaruda y tus manos se siguen bañando en los bálsamos de nervios y suspiros. Mucho han reflexionado mis recuerdos, me platican que tu locura ya en singular fue quien te liberto muy lejana a mi paraje. Algunas veces recuerdo que por la mañana me mirabas, no me despertabas, solo me escrudiñabas y luego me lo platicabas. Me hacías sentir único. Decías que buscabas rastros de vidas pasadas. Asevero sabias más de mí que yo de ti. Suelo pensar en el alba que el ocaso te traería de regreso, pero no ha sido así.

Continuo paciente escribiendo a cantaros hasta alcanzar besarte nuevamente, borrar tus labios y después pintarlos a cincel de caricias y voz que esculpa tu espalda; beber de ti y conocer el recoveco donde solo el agua tibia llega y nunca vuelve porque se consume, así pues llenar el vacío que labraste en mí de ti.

El narco y su relación con el arte
Historia anterior

El narco y su relación con el arte

10 modismos mexicanos que los extranjeros no entienden
Siguiente historia

10 modismos mexicanos que los extranjeros no entienden

Lo más reciente de Letras

× publicidad