Luego del amor, sólo queda un largo camino de olvido… como el siguiente poema de Noelia Vasconez que te presentamos:
Un poco de placebo para la soledad.
Cortas dosis para adormecer la angustia.
Quedé atrapada en las ansias de dormir entre su piel.
Respirar el oxígeno que circula junto a su cuello.
Me urgía la necesidad de tocar una a una sus vértebras y perderme dentro
del espacio inhabitado entre sus dedos.

Transité por las calles, aquellas que recorrí de tu mano. A cada paso se quebrantaban los recuerdos
construidos a base de nuestro pasado.
Devoré las cuadras, una a una; le prendí fuego a las rosas que oliste y a todos aquellos a los que saludaste.
Borré nuestras iniciales de la banca del parque, esa en la que por primera vez me besaste.
Nunca fui víctima del pánico, pero sí me consideré un mártir, haciendo apariciones en tus pensamientos.
Decidiste desprenderte de las promesas del “para siempre”, mientras yo aún seguía contando los años de nuestra inexistente eternidad.

Esas calles ya no huelen a ti; me atreví a olvidar tu rostro y a despachar las ansias.
Quizás por despecho o por insolencia.
Borré los trazos que dibujaste sobre mí, y así, ya no encontrarte cada vez que veo mis manos.

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Nadie nos prepara para olvidar a la persona que amamos durante poco o mucho tiempo, pues los sentimientos no son fáciles de dominar como para que, de la nada, dejemos de pensar en el otro, pero quizá estas canciones para olvidarse de un amor cobardemente, pero sinvergüenza.
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Las fotografías que acompañan al texto pertenecen a Sonia Szóstak.
