
Tienes la esperanza
que miles de horas marcan en mi pecho,
que acusan de distracción a mi olfato
al oler tus dudas y tus miedos,
que distraen mi atención
de tus ojos a tu boca.
No me preguntes,
te quiero,
y más si es conmigo,
de cerquita o de lejos,
cruzada de piernas o de brazos,
policromática y hasta disfrazada,
en tu polo norte o en tu polo sur,
cuando me hablas,
cuando me escuchas.
Te quiero a todas horas,
insomiándote de frente,
inflamada en la garganta,
convirtiéndote en un tren
que va de arriba hacia abajo,
de izquierda a derecha,
destrozándome los pulmones,
dejándome sin respirar.
Me arrebataste,
eres mitad víctima y mitad culpable,
igual que yo.
En resumen,
te quiero de amor,
con todo mi amor
te quiero.
