
Te sentaste a esperar
que la muerte columpiara de tus pestañas
que los días combinaran con tus lagañas
que la melancolía te diera las letras para hacerlas libros
y que los libros te dieran para vivir…
Te veo a medias,
siempre pequeña detrás de algún muro,
siempre tropezando con la gente
siempre diciendo las cosas que no quieres decir
y haciendo lo que quieres, pero a medias porque no está permitido…
Y la libertad de la que tanto hablas se ríe de ti por mentirosa,
por apresarte en una jaula donde no son ni libres tus cabellos,
por quedarte sentada a esperar,
esperar que te suban el sueldo,
esperar que puedas hacer lo que te gusta,
esperar que los no puedo no vengan acompañados de por siempres
esperar que el cabello deje de caerse
esperar que lo que tienes en el vientre desaparezca
esperar que la codependencia desaparezca
esperar que seas valiente y te permitas correr
esperar que la pobreza disminuya
esperar que la gente viva feliz
esperar que Ana no te olvide
que Ana no te olvide,
esperar que nadie se vaya,
esperar que nadie crea en lo que dices cuando huyes
y entonces estén ahí para tu regreso.
Te has quedado sentada esperando,
que tu mente se haga visible
y has dejado tu boca en silencio
por el harto delirio de decir,
tantas
putas
veces
lo mismo.
***
Las fotografías que acompañan este poema pertenecen a la fotógrafa Angie López. Visita su cuenta de Instagram y conoce más de su trabajo.
***
La soledad puede doler cuando se mira a un espejo vacío, pero el amor es el camino más peligroso por el que se ha de andar en la vida. Si pasas por un mal momento a culpa del amor, te recomendamos leer estos 5 poemas de desamor para superar una despedida.
