Orlando Leoni vuelve al ruedo para deleitarnos con otro de sus poemas, en cuyo núcelo habitan las claves de su estilo: cortante, etéreo y con mecanismos en acción que buscan, con aparente afán religioso, desentrañar su explosiva expresividad y darles rienda a sus sentidos más íntimos, propios del terreno de lo amoroso y lo erótico.

Diosa y fe
En la penumbra renaces como un destello
y singulares caminos se tiñen en tus brazos
porque la vida es una sola si es contigo
por lo demás no hay respuestas
sino más que un silencio lángido.
Eres la diosa y la fe
el alfa y el omega
la punta más alta de este triángulo especular
donde se estima el hemisferio asterio
de mi lunar favorito:
el que adorna tu boca
el que puebla mis sueños.

Tu universo animal es el eje de mis más húmedas fantasías
tu caminar errante sobre mi sábana es mi historia repetida
tu cadera gotea derritiéndose en mi paladar
y tu boca en mi boca es el sueño eterno.
No juzgo la fe de tus creyentes
pues soy fiel a tus mitos y tus milagros
transcurro el tiempo entre tus piernas
conjurado al amo de los días venideros
esa fe es mi fe, pues en ella muero de amor.

Haz de mí, pagano inerte, un creyente más de tus caricias
posa en mí tus pechos de leche tibia
y cruza con tus dedos un signo que me proteja
porque la fe es pulcra cuando me tocas
diosa del día a día
diosa de mis deseos cumplidos.
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Las imágenes que acompañan al texto son propiedad de Chih Han Yang.
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Los siguiente poemas punks te demostrarán que aún eres muy joven para morir.
