Sólo en la soledad es posible reconocerse y saber qué es lo que no queremos en nuestra vida:
La soledad es como una ventana vacía
en medio de la tarde,
cuando te acercas a los cristales…
y no hay ningún reflejo.
La soledad es como una ventana vacía
cuando miras a través de ella,
y no buscas ninguna huella,
y no hay ninguna tampoco.

Sólo está ahí gris e indiferente
dejando pasar luz y aire.
La soledad es así como una ventana vacía
en la que no apareces tú,
en la que yo no me encuentro,
en la que no hay más lugar para ser.
Así
se siente la soledad,
como un silencio que quema
en el que no escucho mi voz,

en el que voy desdibujándome.
No me puedo sentir,
no me puedo abrazar,
no estoy,
tan sólo hay soledad.
Esta soledad es como una ventana vacía
en medio de la tarde
cuando no me puedo mirar,
cuando no me puedo encontrar.

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Algunas veces nos aferramos a aquello que nos hiere, pues creemos que lo merecemos pero no es así. Por eso, te compartimos las instrucciones para dejar ir todo lo que te lastima.
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Las fotografías que acompañan al texto pertenecen a Maud Chalard.
