¿Cuánto tiempo debe pasar para asimilar una ruptura? A veces son claras las palabras de despedida, pero la salida se vuelve caótica. No es posible expulsar tantos sentimientos en un par de semanas; y para no aburrir a todos con la misma triste historia, Irma Herros propone sacar las penas en forma de letras.
Léeme
Si es preciso, puedes decir que soy una cobarde.
Si tu alma no encuentra consuelo, dile que pusiste todo de tu parte.
Que simplemente mis prioridades cambiaron,
o que primero necesitas aprender a amarte.
Con mi versión, queda tranquilo,
siempre optaré por sonreír cuando alguien me cuestione.
¿Cómo podría ocultar un afecto que despuntó a raudales?
Perdona que cuide tanto mis palabras, debo convencerme de que te fuiste.

El cerebro se desengaña fácil,
una desilusión basta para entender que la perfección no existe,
¿Pero las letras? Las letras raramente se rinden…
Seguirán pasando los años y cada día encontraré un pretexto para nombrarte:
¿Haz visto la luna estás últimas noches?
El cielo está tronando y tú no estás para arroparme…
Si es preciso, puedes decir que la culpa no es de nadie,
que tomamos caminos distintos para volver mucho más fuertes.
De este lado, el duelo también es gigante;
Soledad se aparece por las noches tornando mis sueños en tsunamis.
Parece alimentarse con mis penas,
se abriga con los cabellos que la ansiedad me desviste.

Lo nuestro, tenía que congelarse;
tanto almíbar expuesto termina por pudrirse.
Una rutina invariable fue la enemiga constante;
y la inseguridad, esa plaga que terminó por esparcirse.
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Las imágenes que acompañan el texto pertenecen a Ray Max.
Puedes apreciar más de su trabajo fotográfico aquí.
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La soledad es el momento en el que descubrimos que no estamos realmente solos. El ruido y vertiginoso ritmo en el que vivimos a veces nos ahoga tanto que olvidamos de vivir el presente, por esa razón te compartimos las 6 lecciones espirituales que aprenderás del aquí y el ahora.
