No importa cuánto tiempo pase o cuántas veces nos reinventemos, hay amores que no se pueden arrancar de raíz y vuelven a germinar en nuestro corazón. O al menos eso parece compartirnos Karla Corral en el siguiente poema.

TE ESPERÉ
Te esperé, día y noche me aferré a tu regreso.
Sufrí, lloré, me rompí,
estaba hecha trizas
y aún así decidí quedarme a tu lado.
Leo todo lo que escribí para ti,
tantas cosas que siempre quise decirte
y me tuve que callar
para no molestarte,
para que no me hicieras más daño.
Me perdonaste por el daño que te causé,
¿pero yo?, ¿te perdono?
Me causaste tanto daño que morí
en lo más profundo
y renací como alguien diferente.
Pero aún así te amo.
Y yo, ésta soy yo,
alguien que está completamente enamorada
y loca por ti,
alguien que pase lo que pase está contigo.
Sé que me tienes, sabes que te amo,
¿pero cómo saber qué soy yo para ti?
Quisiera poder sentirme segura a tu lado,
pero ésta soy yo:
vulnerable, desprotegida, perdida.
**
Escribir y leer poesía es una forma de sanar el alma. Si quieres leer más poemas de amor y desamor, te invitamos a que conozcas a los autores de los poemas para los que se resisten a superar las decepciones y los poemas para los que no quieren olvidar.
