Por la madrugada tu aroma se impregna en mi cuerpo

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Por la madrugada tu aroma se impregna en mi cuerpo
Por la madrugada tu aroma se impregna en mi cuerpo

El amor y el sexo pueden ser muy desordenados, y en eso se parecen a la poesía. No siguen patrones, no obedecen a los caprichos de una mente obsesiva, no cumplen con plazos; vienen y se van como un golpe de luz, dejándonos al borde de un vacío que nos seduce.

Y entre esa extraña mezcla de belleza y desorden se encuentra la poesía del chileno Sergio Badilla (1947). Sus versos fundaron el movimiento conocido como transrealismo poético que cambió el panorama de la poesía chilena en la segunda mitad del siglo XX. En los siguientes poemas no hace falta pensar en métricas, rimas y estructuras, simplemente dejarse llevar por el calor que nace en el espacio de dos cuerpos que se aferran el uno al otro.

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LUNA

La misoginia de hombre con todo es un elixir final

para el ave rapaz cegada de pánico

en tu piel morena

los huesos ubicados en el lugar que corresponde

como paisaje anatómico

sugestivos en estructura al tacto y tú cavilante

bajo el follaje del viejo arce la luna fúlgida

la espesura profanada

resignada en el atractivo de estos otros huesos

débil –aseguro por tu aspecto

la pálida de la fiesta con otra figura

Una urbanidad desconocida sin embargo reconozco alguna semejanza

donde se ocultan los astros y tú te amparas en mis fantasías

¿Qué difumina tu belleza entonces?

Esa percepción abatida de otras épocas de frío y éxodo

o de altruismo o la validez apresurada de una ideología

la clarividencia ya no tiene sentido

cuando la pasión es infinita con el impío que adora

Se desdibujan

tus pechos en la umbría luz y un mirlo aletea

en el mismo instante en la tenuidad de la noche

La madrugada está saciada ya en tus pupilas de ninfa

orilla el sentido desnudo

el instinto apresurado

y los aromas quedan en mi cuerpo

como remedo de una insospechada tregua

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GENTIL DAMA DE HELSINKI

Descalza en la piedra donde no queda huella visible junto al rompeolas en el Kaivopuisto. La piel ardiente los atuendos despojados por el fervor de haberte conocido huyendo de un cuadro de Gallen Kallela con plantas silvestres que expelen su aroma fresco en la rambla. El 20 de julio Irak e Irán sellaban el final de una absurda guerra. Impetuosa la bajamar en la costa del Golfo de Finlandia señorita de un país álgido en la humedad de tu debido cuerpo frente al animal foráneo del sur del mundo con su sexo divergente y el sol y mi apariencia mojan tus pechos desnudos repetidamente con sus destellos y tu dorso inminente con mis manos en un atolondrado enredo. Apenas el beso frívolo de un hombre y un poco más que el ardor vigoroso contiguo al ruido de la Esplanden con sus cafetines veraniegos. El Último Emperador de Bertolucci nos abruma y nos espanta después la casa familiar en Itä Pakila hasta cierto punto con olor a humo de leña menuda en la morada con voz baja —entre ambigüedad y fantasía— Vagar por esta habitación —a hurtadillas y sin ropas— con sus ventanas por donde acomete la noche virgen y mengua el calor cuando las sombras se tropiezan con la madrugada y mi figura mezquina. El verano es estable a mediados del 87 sólo el Crash del Stock Market en octubre inquietaría de nuevo al mundo externo. En el bar Kosmos —con unas copas de más en la sesera— comenzaba a aprender el evangelio de esta tierra iluminada por el sol nocturno

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La literatura erótica es siempre mejor leerla en pareja, por eso te recomendamos los siguientes 10 relatos cortos para despertar sus fantasías. Así como los 15 consejos de grandes escritores para provocarle un gran orgasmo a tu pareja.

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