Rompí el barco sin notar que éramos tripulantes y que no estábamos listos para saltar

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por marzo 1, 2017
Rompí el barco sin notar que éramos tripulantes y que no estábamos listos para saltar
Rompí el barco sin notar que éramos tripulantes y que no estábamos listos para saltar

El miedo, con frecuencia, paraliza a quien lo padece. Pero es importante asumir que el riesgo es una opción, que no hay decisiones equivocadas y que el tiempo es tosco, pero también las hace de sabio.

La clave está en vivir el presente, aprovechar las horas, los minutos y expresar lo que quiere expresarse. Es bien sabido que si algo entorpece que se concrete un sueño es el miedo a fracasar. Este poema de Irma Herros, que reproducimos a continuación, indaga e interioriza ese sentimiento.

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Verde, humo y rojo
Nunca quise ser sólo un vestigio, sino todo lo contrario…
Ser el mayor recinto, un verso libre, pero al tuyo aunado.

Pasan los años y no sólo me pesan en los huesos, también me duelen en los pasos.
Hay un ratón mordiéndolo todo y una serpiente que le escupe veneno en vano.

Poemas de desamor y dolor - rompí el barco sin notar que éramos tripulantes y que no estábamos listos para saltar

Ojalá mis pastillas para dormir también se tomaran en el día,
así mi mente no estaría tan perdida y mi carrusel mental, que son tus ojos, dejaría de girar al ritmo de tus ganas.

Una rosa deshojada, un cigarrillo sin fuego.

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Ojalá las marcas del alma se taparan también con harapos,
para no andar por las calles regando lágrimas, y labrando el suelo con los pies cansados.

La lluvia nos persiguió y tú no corriste,
yo prefiero nadar y que el agua me peine a que un chubasco me despinte.

Riesgos - rompí el barco sin notar que éramos tripulantes y que no estábamos listos para saltar

Rompí el barco sin notar que éramos tripulantes,
y que no estábamos listos para saltar, porque siempre salta el más valiente,
y nosotros sólo fuimos un par de cobardes.

Darte un tiempo con tu pareja espaldas - rompí el barco sin notar que éramos tripulantes y que no estábamos listos para saltar

Te dejo mis manos con la eterna necesidad de abrazarte.
Te dejo un poema mal versado, un guión y un rincón para poseernos sin reproche.

Te dejo las miradas de complicidad, las palabras que complementan a las tuyas, los besos largos de despedida… todo es tuyo, yo nunca quise despedirme.

***

No te rindas en tu búsqueda. Las palabras esconden significados, que a su vez son secretos a voces. En la poesía hay una imagen para todo.

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