El amor no siempre es dulce, y eso lo sabe Juan Gelman. Abandonó la carrera de Química para dedicarse por completo al destino de las letras. Gelman (1930-2014), poeta argentino, hijo de inmigrantes rusos, se inició en la poesía desde muy pequeño orientado por su hermano Boris.
Considerado por muchos como uno de los más grandes poetas contemporáneos, su obra se encausó siempre en una ambiciosa búsqueda de un lenguaje con la apertura hacia diferentes recursos poéticos, además de la singularidad de un estilo para ver el mundo, la muerte, el amor y el sexo.
A continuación, te presentamos un poema de Gelman que describe la sombra que proyectan dos corazones iluminados por el amor.

SENTIMIENTOS
como un grito finito como un pedazo escaso
como un vuelo de piedra de luz encadenada
desato mis caballos y anudo mi paciencia
las voces de la noche levantan sus dos voces
las ramas de la noche levantan sus dos voces
y miro el cielo abierto girar en su estupor
en su furor sereno devienen más desastres
y se desencadenan las bestias del amor
y cantan y no cosen maquiavélicos sastres
que unieron sin hilván tu corazón y el mío
y ligaron sus suertes con bárbaras dulzuras
sin decir que hace miedo hace hambre hace frío
y eso corrompe y mata las dulces ligaduras
esos bárbaros sastres atan las destrucciones
y rezan a escondidas a los pies de Satán
y revientan de un golpe los dulces corazones
y se beben la sangre y se ríen y se van
esos demonios negros como tu amor y el mío
con sus pústulas tiernas y su pura indecencia
desato mis caballos levantan sus dos sones
y miro el cielo abierto tu corazón y el mío
sin decir que hace miedo atan sus destrucciones
y revientan de un golpe hace hambre hace frío
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