A través de este poema en prosa Gamaliel González nos comparte la emoción que produce el amor inesperado:
Te quiero, dijiste un día, me agarraste con las ilusiones sorprendidas. Te respondí lo sé. Vi en tus ojos una injusticia, una pérdida de control y de balance, pero te pido por favor que entiendas qué es lo que sé. Lo sé, sé que me quieres, que tu corazón no coordina la sístole con la diástole cuando me hablas, que lejos de que te parezca nebulosas de colores, para ti soy el ‘big bang’ de tus amaneceres, sé que confundes mis ojos con ríos de algodones, que mi sonrisa te parece un carrusel de bienestares, que confabulas con la primavera para encontrarme, que llegas de los inviernos a resguardarme, me cuentas las metáforas de tu cuerpo y me dejas conocerlas, sé que te parece injusta mi respuesta, pero sé que sabes que a ti te debo las sonrisas con las que alimento a mi alma, que existen las mariposas en mi pecho desde que estás presente y que las cosas bonitas que me dices, las guardo en mí como navajas que me llenan de vida, sé que sabes que atesoro las noches a tu lado, los cuentos de las estrellas solitarias de aquellas noches de enero y los pocos días que han pasado desde que te conocí embriagado de poesía y de ti, nunca me había sentido tan querido en toda mi vida y sé también que sabes que te quiero.

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La ilustración que acompaña al texto pertenece a Daniela Tieni
