Te perdono, Dios

4 min de lectura
por enero 16, 2023

Mientras todos agonizan en su profunda ignorancia, asesinando en gracia, honor y sangre por tu nombre a sus semejantes de carne y hueso por tratar de explicar lo que eres y aún no logran comprender, yo trato desde mi gigantesco hoyo supersticioso, arrogante, falso e incomprensible de entenderte.

Si fuimos creados por ti en un tiempo determinado a tu imagen y semejanza, creo que encontré la respuesta a todas mis dudas sobre ti.

No comprendo cuál es el problema. Es sólo cuestión de lógica. ¿No? Si existes o no, no es mi problema. Somos tu imagen y semejanza, tú eres nuestra imagen y semejanza; eres lo que somos y somos lo que eres.

¿Por qué lo hiciste tan fácil de explicar?

Dios nos hizo a su imagen y semejanza - te perdono, dios

Básico, es un juego de palabras. Ya van miles, millones de años en los cuales hemos evolucionado, encontrando en los asesinatos, los señalamientos, las clasificaciones, las divisiones y tantos factores que nos separa como iguales y nos hace “diferentes” los unos de los otros, por el simple hecho de no entender algo tan sencillo.

Realmente me parece estúpido, pero te perdono y, de verdad, creo que no tienes la culpa. Hacer universos, animales y seres humanos debe ser complejo por lo que debes estar un poco cansado.

Crear algo a tu imagen y semejanza como los seres humanos ha sido tu pequeño error, pues nos has mostrado tu lado personal, tu lado real; además, te hemos hecho quedar muy mal en la Tierra con nuestro comportamiento, lo cual debe ser una carga para ti.

Te entiendo, nunca mediste las consecuencias, o quizá lo hiciste pero aún no quieres que lo sepamos; conserva tu secreto.

Nos diste mucha libertad y no hemos podido aprender a aprovecharla.

Somos “algo” imbéciles, ¿sabes? Te insultamos, agredimos, veneramos, escupimos, señalamos, besamos, oramos, hablamos, especulamos, pensamos, imaginamos, olvidamos, sugerimos, pedimos, regalamos, observamos, pintamos, soñamos. Pero, ¿a quién? ¿A ti? ¿Te conocemos? No realmente. ¿Te creamos? Sí, te creamos a nuestra imagen y semejanza.

Te perdono dios por crearnos - te perdono, dios

Somos tu imagen y tú la nuestra. ¿Recuerdas? Yo lo recuerdo, cómo lo voy a olvidar.

¡Qué estúpido soy, qué estúpido eres, qué estúpidos somos!

No te juzgo, hacernos perfectos era tu objetivo, pero sólo podías crearnos a tu imagen y semejanza, no lo calculaste, se te “salió de las manos”. El hecho de pensar en la perfección bastaba para no lograrlo. No estaba en tu poder, estaba en el nuestro. Está en el nuestro.

Por eso no lo lograste, no lo logramos, pero te perdono porque obtuviste algo maravilloso: la imperfección. La imperfección que nos domina, que controlamos pero nos controla, la que nos hace humanos invisibles y coloridos, silenciosos y bulliciosos, creadores y destructores, amantes e insolentes. Un espectáculo de la vida, un espectáculo de la creación, la imperfección perfecta, la perfección.

¡Ahora te entiendo!

Es un simple juego, ¿verdad?

Un juego infinito de idiotas contra idiotas tratando de explicarse a sí mismos y a los demás lo idiotas que son sin lograr hacerlo. Los inventos hasta ahora logrados por nosotros no nos han servido, nos destinaste a cargar con nosotros. Te agradezco.

Es difícil ser lo que somos, no hemos soportado el peso de ser tu imagen y semejanza. ¿Tú lo soportas? Dime, por favor, ¿qué se siente ser nuestra imagen y semejanza?

¿Crees en nosotros como nosotros creemos en ti?

¿Nos oras?

¿Cómo lo explicarías ante 7 mil millones de personas ansiosas de caminos a seguir al mismo tiempo?

¿Por qué diablos no lo has hecho?

¿Qué estás esperando?

Dios nos deformo - te perdono, dios

Perdóname, sé que no es tu culpa, también sé que no vas a hacerlo porque eres nuestra imagen y semejanza.

¿Cuándo vamos a entender eso?

¿Cuándo voy a entender eso?

¿Crees que alguna vez vamos a dejar de ser tan estúpidos?

¿Crees que alguna vez voy a dejar de ser tan estúpido al intentar hablar contigo?

No sé qué opinas, pero creo que nos condenaste a serlo; somos tan estúpidamente inteligentes que no podemos con ello. Si logramos controlar nuestra inteligencia perderíamos el sentido para el cual nos has creado. Nos hemos creado. Te hemos creado, para el cual existimos. ¿Existimos? Nunca son suficiente las respuestas, pero gracias. Te perdono nuevamente.

No sé cuál es el sentido pero lo siento y, a veces, logro hasta verlo. Nada, no es nada, absolutamente nada. Somos todo y nada, más nada que todo; más todo que nada. Definitivamente nada.

Realmente te perdono, te he odiado y amado, me he odiado y amado, no sé si seremos amigos algún día, no sé si lo somos ahora, no sé qué somos o seremos, no sé nada. Sólo siento, sólo observo, sólo palpo, sólo piso, sólo inhalo, sólo exhalo, sólo respiro, sólo camino, sólo hablo, sólo vivo. Existir no sé, sólo siento pero cuando mi abuela junta sus manos señalando sus dedos hacia el infinito universo que llama cielo, cierra sus ojos casi ciegos y sonríe al imaginarte, al soñarte, al pensarte, al sentirte y eso le da la tranquilidad, y la paz que necesita me hace considerar perdonarte, por eso lo hago hoy y ahora.

¡Te perdono, Dios!

Dios nos creo a su imagen - te perdono, dios

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Hemos dejado de creer en la religión porque nos ha decepcionado; sin embargo, existió quien, desde su posición en la iglesia, logró cambiar su entorno, por eso conoce al obispo Rojo de México que se convirtió en el enviado revolucionario de Dios.

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Las fotografías que acompañan al texto pertenecen a Bryan Durushia.

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