Una gota de rocío matutino cae en mi frente

2 min de lectura
por diciembre 8, 2015
Una gota de rocío matutino cae en mi frente
Una gota de rocío matutino cae en mi frente


Normal jeremy irons lolita stills a 0009 - una gota de rocío matutino cae en mi frente

Una gota de rocío matutino cae en mi frente, se desliza hasta mi cien y se pierde entre mis cabellos. Despierto por su frío. Me he quedado dormido en el césped. Alicia yace en mi pecho. Pecho al que ella solía llamarle: el País de las Maravillas. Aún no me levanto. Me quedo acostado por unos instantes y miro hacia el cielo. Un hermoso celeste y rosado pálido acompañan al vergonzoso sol… Podría quedarme aquí para siempre. Pero me levanto, tomo el libro y veo donde quedó abierto. Doblo la página y lo pongo bajo mi axila. Al entrar a la casa lo primero es chequear el teléfono. Billones de mensajes e infinitas llamadas perdidas. Borro todo. Me lavo las manos y pongo la tetera. Para cuando hierva ya estaré fuera de la ducha.

Mi mente está en blanco pero y tan clara como nunca antes, aunque con un toque de nostalgia.
Al salir de la ducha, dudo por unos segundos… abro la llave de agua fría, mojo mis manos y las paso por mi cabello peinándome hacia atrás. Envuelvo mi cintura con una toalla mientras elijo mi ropa: pantalones y camiseta. Algo casual pero no descuidado. Me adentro en el armario y revivo lo ocurrido con ella. Abro el cajón de cinturones y salta un moño, propiedad de ella, que aún conserva su aroma. Lo aprieto como si me diera energía, lo huelo y lo dejo ir. La tetera está sonando. Troto hacia las escaleras, estoy casi vestido y con mi camiseta en mano. Apago la tetera, me coloco la camiseta y mientras leo el periódico me sirvo el té. Mabel -mi criada- me ha dejado un pastel tan dulce como ella. Sonrío al verlo, lo tomo y me siento en el sofá. Me doy cuenta de que estoy en absoluto silencio. Y no quiero pensar. Enciendo la televisión, sólo para tener algo de ruido. Miro hacia afuera, a la piscina. Y ahí está, saliendo a la superficie. Se queda unos segundos con los ojos cerrados. Tal como cuando le hacia el amor. De pronto los abre y voltea su cabeza hacia mí. Me sonríe, y yo a ella. Sale por completo del agua y viene hacia a mí. Está casi en la puerta. Bajo mi cabeza para dejar mi pastel y té en la mesita de café. Traspaso todo el living cabizbajo, soltando el periódico y bajándome los lentes. Pero para cuando llego a la puerta de vidrio y levanto mi mirada ella se ha esfumado.

Una gota de rocío matutino cae en mi frente, se desliza hasta mi cien y se pierde entre mis cabellos. Despierto por su frío. Me he quedado dormido en el césped. Alicia yace en mi pecho; pecho al que ella solía llamar el País de las maravillas.

Disfruta de lo mejor del cine en la próxima edición de festival distrital
Historia anterior

Disfruta de lo mejor del cine en la próxima edición de Festival Distrital

Hyperkulturemia
Siguiente historia

Hyperkulturemia

Lo más reciente de Letras

× publicidad