Viaje a otra dimensión

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por noviembre 9, 2014
Viaje a otra dimensión
Viaje a otra dimensión

Por: Tuto

@tuto201333

 9 y 54 am; eso es lo que marcaba el reloj del señor Powers. Impaciente y nostálgico esperaba el bus, la ruta 66 que debía pasar justo cuando el reloj indicase las 10 am. Algo extrañado y triste por incurrir en la rutina de los días se había levantado el señor Powers, un ciudadano más de una pequeña población alejada de todo lo demás, cuyo nombre él es incapaz de pronunciar. Entonces sin querer o más bien por un presagio casi místico levanta su vista y ve la ruta que lo habrá de conducir a su trabajo como de costumbre; ve venir el bus que le embarca en el acuario de los días donde todo es exactamente igual, donde la rutina y lo cotidiano son una exasperante amalgama. Su trabajo es de lo más común y normal, dirá él, un profesor, que se llama a sí mismo profesor de un área tan incomprendida como el propio señor Powers. 

Es físico teórico, y su campo mecánica cuántica solo cuenta ya con 13 de 33 alumnos iniciales en un curso de la Universidad, pero eso a nuestro personaje le tiene sin cuidado, lo que le molesta es asistir todos los días y tratar de explicar algo que apenas si a él le llevó más de 10 años comprender, que mierda piensa para si mientras recorre con su mirada la llegada a la estación del bus. De nuevo ha de enrutarse hacia la pesadumbre de enseñar sin la mas mínima sensación de vida, reflexiona para sí, el hombre ha nacido para hacer tiempo, perder tiempo, enseñar es una auténtica fuga de tiempo más aún cuando de entrada sabes que darás una explicación sobre algo que nunca será entendido. Levanta de forma mecánica su mano. El bus se detiene justo frente a él, se abre la puerta y un conductor inexpresivo le hace un ademan para que suba.

Al entrar y cerrarse tras de sí la puerta del autobús, una ligera sensación de dilatación temporal se apodera del señor Powers. No puede explicárselo muy bien, solo hay cinco pasajeros incluido el conductor y él es el sexto pasajero. Camina por el pasillo y cada paso que da se vuelve más ligero, casi como si la gravedad comenzara a desvanecerse. “Esto es imposible” cavila un momento…. “Esto es extraño”. Newton era un listillo, no podía haberse equivocado, mira de soslayo a los demás pasajeros y ve que sus rostros se hallan paralizados, no se emite sonido alguno, ni siquiera el molesto motor típico y al cual ya se había acostumbrado. Nada, no se oye nada, ni un dejo de respiración. Se siente más intranquilo, un escalofrío recorre toda su humanidad y piensa: estoy soñando, esto es un sueño demasiado realista para mi gusto, ¿qué está pasándome, en dónde estoy? Justo en medio de sus cavilaciones se fija que se halla suspendido en el aire, y para mayor sorpresa sus compañeros de viaje, igual que él flotan de forma inefable dentro del autobús. Trata de gritar pero su voz se ha apagado totalmente, observa al conductor y éste ya no está. “¿Qué diablos? ¿A dónde ha ido?”

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Miles de preguntas recorren velozmente la cabeza del señor Powers, entonces como una revelación resuena una voz en su interior. Una voz que pareciera proceder de un lugar muy extraño, ajeno a esta dimensión, a la monótona 3D a la que pertenecen la mayoría de mortales ¡Qué carajo! Es incapaz de articular palabra alguna, está viviendo por vez primera en toda su triste existencia algo sorprendente, extraño y un tanto macabro, y es incapaz de expresar cosa alguna y sin embargo está suspendido en el aire y dirigiéndose quién sabe hacia dónde.

La voz, extraña y diferente a de su conciencia vuelve a retumbar, pero en esta ocasión se oye dentro del cuerpo del señor Powers y también alrededor de él; es parte del ambiente del autobús. Se oye claramente una gran carcajada, y acto seguido, un cuestionamiento que rotundamente va dirigido a nuestro protagonista: “¿Señor Powers quiere conocer la naturaleza de lo real, quiere entender de que va esto y porque ha sido elegido? ¿Quiere saber cuál es el espacio real? En suma, quiere comenzar a vivir, a experimentar y dejar de parlotear”.

Entonces con un esfuerzo intensificado por la emoción del momento, el señor Powers deja salir un simple y contundente “sí quiero, SÍ QUIERO”, la voz solo remite un: “bienvenido al espacio en blanco, bienvenido a un viaje hacia otra dimensión, donde usted tendrá la oportunidad de reescribir su historia, donde se le concederá la posibilidad de que viva tan intensamente como pueda. Este es el viaje, el viaje de su vida, el viaje hacia otra dimensión…”

 

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