Querer despacio, como deseando postergar la despedida:
Debiste notarlo por la forma en que te miraba aquellos días, pero a veces las suposiciones no bastan, y para hablar con palabras es necesario acciones, o a veces callar. Me gustas. Y te necesito en cada espacio de mi vida, en el sofá frente a la televisión, en los días fríos, a mi lado te necesito cuando la noche cae con trastornos de estrellas y una luna me recuerda tu lunar, ese que veo por encima de tu ojo.

Es muy rápido y no quiero insistir en nada, o mostrar poemas que digan ficciones en el abandono de un cariño que nunca se tornaría realidad. Prefiero no insistir tan pronto porque no quiero arruinar estos momentos lindos platicando contigo, que sin querer disfruto a tu lado, cuando en silencio te manifiesto que me gustas, con pequeños detalles que marquen grandes acciones para no escribirte poemas, sino armarte poesía de la realidad y buscarte muchas veces, porque se me olvidó preguntarte algo, o porque simplemente deseo hablar contigo de cualquier cosa, y así sepas que estaré aquí para mostrarte los caminos, dándote apoyo sin cambiar tu persona.

Y si tropiezas por un sendero, probamos con otro, o con el mismo. Y si triste estás, me pongo a llorar contigo, y a hacerte feliz a la vez que te digo, en silencio, que te quedes conmigo, poco a poco, queriéndome despacio, entre cada uno de tus latidos.
**
Cuando te has permitido amar, lo único que queda es dejarse llevar por el momento: “Pintamos un dibujo sin saber de qué color somos”.
**
Las fotografías que acompañan al texto pertenecen a Phil Chester.
