Estoy dispuesto a patear a todo aquel que se atreva a decir que vivir no es un arte.
Desde el momento en el que Dios, como un hábil alfarero, creó al hombre a partir el barro, la vida humana constituyó una de las expresiones artísticas más grandes de la historia y no sólo eso; el Creador, quizá por un descuido o teniendo plena consciencia de ello, nos dio la capacidad de crear piezas casi tan perfectas como la suya; hablando, evidentemente, del mundo entero.

Pensar entonces que las ciencias que atienden a temas rígidos no se relacionan con aquellas que abordan asuntos artísticos, es algo completamente erróneo, es decir, que la clasificación por el epistemólogo alemán Rudolf Carnap sirve apenas como un medio para identificarlas según sus campos de interés, mas no para marcar entre ellas una barrera que impida el diálogo entre sus diferentes tópicos o métodos. Tan sólo como un ejemplo, pensar en un mundo sin conocimientos sobre química, es concebir un escenario en el que la pintura y lo pigmentos que utilizan los artistas para realizar sus obras ni si quiera existirían.
De hecho, diversos creadores a lo largo de la historia se han preocupado por mantener este diálogo no sólo teóricamente, también a nivel de sus creaciones, los conocimientos que tienen acerca de un tema quedan plasmados de manera explicita o implícita.
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Leonardo da Vinci
(Física)

Quizá Da Vinci sea uno de los autores con más conocimientos a nivel histórico; tan sólo en sus diarios íntimos, el artista florentino recopiló estudios sobre anatomía, astronomía, química y zoología, por mencionar algunos. Sin embargo, sus aportes más importantes aparecieron en la rama de la física con profundas reflexiones acerca de la aerodinámica; de hecho realizó varios planos para construir máquinas voladoras.
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Edgar Allan Poe
(Literatura)

Parece obvio el hecho de que uno pueda aprender sobre Literatura partiendo de uno de los escritores más influyentes de todos los tiempos. Aunque lo que muy pocas personas conocen es que Poe escribió uno de los textos que dieron pie a la teoría literaria moderna, se trata de “Método de composición” en donde describe, tal y como sugiere el título, su proceso creativo, además de la forma en la que eligió todos los elementos necesarios para escribir textos como “El Cuervo”.
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Michelangelo Buonarroti
(Anatomía)

Con el fin de encontrar la perfección en sus pinturas,
Buonarroti diseccionó cadáveres para conocer la figura humana desde sus adentros y de esta manera retratar con gran destreza cada cuerpo humano en su obra. Es por ello que en piezas como “La creación de Adán”, pintada en el techo de la Capilla Sixtina, se pueden apreciar cuerpos con una precisión anatómica extraordinaria.
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Sebastián
(Geometría)

El uso de poliedros han hecho que las esculturas de Sebastián se conviertan en trabajos fácilmente reconocibles de todo el mundo. La sensación de correspondencia geométrica no sólo se debe al uso de prismas, también los colores planos juegan un papel importante en su trabajo.
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Salvador Dalí
(Psicología)

Podemos decir, casi con toda seguridad, que no existe alguien capaz de explorar la mente y los sueños a través del arte como este pintor español. Óleos como “La tentación de San Antonio” nos dan una idea de lo que Dalí podía hacer partiendo de imágenes mentales a las que, una vez plasmadas en sus cuadros, dotaba de simbolismo con el fin de volverlos aún más profundos y así desafiar a la mente humana.
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René Magritte
(Lingüística)

Este pintor surrealista resolvió la incógnita de cómo representar gráficamente el hecho de que un objeto no existe en el universo sin antes ser nombrado. Este punto queda demostrado en su serie “La traición de las imágenes” de donde proviene el famoso cuadro “Ceci n’est pas une pipe”. Este trabajo fue uno de los más aplaudidos de su carrera al jugar con el discurso y transformarlo en un concepto totalmente diferente.
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Lewis Carroll
(Lógica)

Su amor por las matemáticas, materia que impartió por más de 20 años, lo que lo llevó a escribir “Alicia en el País de las Maravillas” cuya protagonista está fascinada por las adivinanzas y rompecabezas, mismos que, al parecer, construyen la trama y los escenarios en los que se ambienta la novela; de hecho, hay quienes sostienen que teniendo algunos conocimientos de la materia es posible adivinar el desenlace de la historia.
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Eugène Delacroix
(Historia)

No hay expresión artística que no retrate un fragmento del contexto en el que fue creada, no obstante, pinturas como “La Libertad guiando al pueblo” resume un capítulo de la historia francesa en un lienzo de 260 x 325 cm. Donde además, los ideales de ambas partes del conflicto se enfrentan para sumar más personas a sus filas.
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Andy Warhol
(Mercadotecnia)
Justo después de que
Muriel Latow le aconsejara pintar lo que más le gustaba, el padre del pop-art comenzó a retratar al dinero. Warhol tenía bien claro que uno de los objetivos de su arte era el de ganar dinero, de ahí que imitó la producción mecanizada de las fábricas y la adaptó a un fin artístico.
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Marina Abramovic
(Teatro)

Al incluir al público dentro de su concepto artístico, esta artista crea un diálogo con sus espectadores propio del arte escénico, en el que a pesar de que en algunos de sus performances se limita la participación del público, da por hecho su existencia y a través de sus acciones invita a la gente a la reflexión.
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Después de leer esto, tal vez tengas ganas de dejar de comparar carreras como si éstas fueran cachorros en un concurso de belleza; después de todo, cualquier disciplina, científica o artística, es capaz de enseñarnos algo acerca de la vida que no hubiésemos aprendido de otra manera.
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Fuente
Libertad Digital
