En el ensayo De Guerra y Muerte, Freud marca el contraste entre “la actitud cultural-convencional hacia la muerte”, la que implica el reconocimiento de que vamos a morir como algo natural e inevitable, y el comportamiento que se expresa como “la inequívoca tendencia a hacer a un lado la muerte, a eliminarla de la vida”. Hay, entonces, frente a la muerte, distintos modos de saber: se sabe de la muerte, pero al mismo tiempo se le desconoce.

Desde los inicios del siglo XX, y gracias a la posición de algunos eruditos, los seres humanos no pueden mantener la mente lejos de la idea de la muerte, pero tampoco soportan admitirla ni representarse a sí mismos muertos. Estas ideas llevaron a la humanidad a “compromisos” con la vida (o muerte), dando lugar a distintas creencias, reflexiones y sistemas filosóficos.
El área médica, en su intento por “preservar la permanencia”, acuñó el término calidad de vida sin importar que ésta se siga disfrutando o no. Como una manera de explorar preguntas fundamentales sobre la vida y la muerte, el arte abordó el tema, pues representa la más pura interpretación de ideas y percepciones sin importar si lo que se percibe tiene o no lógica.

Para vivir es una instalación creada por Min Jeong Seo, formada por rosas con tallos secos y muertos, pero con pétalos vibrantes y vivos. Las flores se mantienen con vida artificialmente en bolsas de infusión médica, siempre con el líquido para mantener la vida y la nutrición.

El trabajo de Min Jeong se ha creado para cuestionar la capacidad que tiene la medicina para mantener vivo el cuerpo humano. A través de Para vivir, Min se pregunta si la calidad de vida se mantiene ante el intento de preservar la vida.
La instalación resulta una analogía de la vida asistida y las flores que integran su trabajo: si nuestras vidas se encuentran atrapados en la “bolsa de plástico” bajo los cuidados necesarios para evitar la muerte del cerebro mientras el cuerpo decae por debajo, ¿se tiene la calidad de vida correcta?. Min Jeong Seo no intenta responder a la pregunta sino generar otra ¿Queremos una vida sostenida aun cuando el cuerpo está muerto?

Cada cultura hace de la vida, luego de la muerte, un tratamiento diverso para hacerla soportable. La creencia en la inmortalidad del alma y la valoración de algunas religiones y acepciones son modos de “arrebatar a la muerte el significado de `canceladora´ de la vida”.


Las dos primera imágenes que acompañan esta entrega no pertenecen a la instalación de Min. Fueron tomadas del trabajo de la artista Anya Gallaccio; Red on Green es un proyecto en el que colocó más de 10 mil rosas rojas que, de acuerdo con la artista, representan la vida y la muerte.
Aquí puedes leer el trabajo de Anya.
