
Hemos visto arte en diferentes expresiones, y creadores de obras que se han quedado en la memoria colectiva eternamente; sin embargo, hay artistas que desean romper las técnicas convencionales y llevan su inspiración y pasión al límite.
Es el caso del escultor suizo Jean Tinguely (1925-1991) quien logró gran popularidad y renombre desde su llegada a París en 1953 gracias a sus máquinas escultóricas en movimiento y Meta Matics, máquinas que producen dibujos abstractos, logrando su aportación al arte cinético.
Arte cinético y Tinguely
¿Qué es el arte cinético? se trata de una corriente artística donde las obras tienen movimiento.
Jean Tinguely utilizó latas, bombillas, metales, piezas mecánicas y demás desechos industriales para crear máquinas que le sirvieran como materia prima para sus esculturas. Fueron muchos los espectadores que se cuestionaron su funcionalidad; sin embargo, la sorpresa era que no tenían. Su intención no era ser una máquina de coser, una rotativa para la impresión de periódicos o una máquina de escribir para redactar una carta, documento o artículo periodístico. Tenían y nacían con la intención de crear diversas emociones a través del movimiento y el sonido, y despertar la sensación del misterio, la incertidumbre, alegría, el placer, miedo y el buen sentido del humor.
¿Cómo eran las formas de las esculturas móviles de Tinguely? tenían un aspecto melancólico con formas caprichosas, representando las emociones de haber vivido la guerra, a veces encantadoras y otras terroríficas que tenían el fin de satirizar la sobreproducción sin sentido de bienes materiales en una sociedad cada vez más industrializada.
Al mismo tiempo, expresaba las perturbaciones ocasionadas en tiempos de posguerra. Todo esto lo escenificó con sus máquinas alrededor del mundo, las cuales creaban sonidos perturbadores e inquietantes y en ocasiones iban acompañadas de un espectáculo de luces, humo, explosiones y autodestrucción. En la década de 1970 agregó el elemento agua en sus obras, así como materiales de origen animal como huesos y la luz en obras como Luminator.
Las obras suicidas de Tinguely
En 1960, el MoMA (Museo de Arte Moderno de Nueva York) fue testigo de una las obras más emblemáticas de Jean Tinguely: Homage to New York (Homenaje a Nueva York) Una máquina-escultura con una longitud de 16 metros hecha a base de chatarra y elementos encontrados de la basura que, incluso, integraba un piano. Además de ser muy interesante, única en su especie y contemporánea, la sorpresa fue que dicha obra se autodestruyó ante la mirada del público.
Para dar continuidad a su obra, realizó La Etude pour une fin du monde (Estudio para el fin del mundo) en el parque del museo de Louisiana. Una vez más, aquella máquina hecha a base de residuos estalló, haciendo alusión al fin del mundo. Esta escena se repetiría en 1962 con Estudio No 2. En aquella ocasión el espectáculo se dio en el desierto de Nevada, cerca de las Vegas.
Jean Tinguely murió en 1991, en Berna Suiza. Sus monumentales esculturas ocuparon los principales museos de París, Nueva York, Milán y Basilea y se definía a sí mismo como “un artista del movimiento”. La mayoría de sus obras se encuentran de manera permanente en el museo Tinguely, en Basilea, Suiza.
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