El placer femenino en 15 acuarelas hechas por una mujer
Arte

El placer femenino en 15 acuarelas hechas por una mujer

Avatar of mediodigital

Por: mediodigital

8 de junio, 2017

Arte El placer femenino en 15 acuarelas hechas por una mujer
Avatar of mediodigital

Por: mediodigital

8 de junio, 2017



Hablar sobre expresionismo es un tema más que vigente en el arte contemporáneo. Sí, pareciera que con el paso de los años y la aparición de nuevos o disruptivos soportes, la pintura ha perdido protagonismo en el circuito de las artes, en el mundo de las disciplinas estéticas, pero pensémoslo un poco más. ¿Existe otra formalización que sea tan compartible o tan fácil de cuidar como el dibujo o la pintura? Difícilmente. Y sumando esa imperiosa –y remozada– necesidad por explorar en términos creativos el proceso, la locución y el impacto de las emociones, es justamente esa vanguardia que creímos muerta por largo tiempo el movimiento ideal para que vuelvan a encontrarse el sentimiento, la sensación y el hacer artístico de manera más obvia.

Tina Maria Elena Bak varios

En una estética de la brutalidad, de lo odioso, de lo sobreexcitante, regresamos hoy nuestra mirada a artistas que, con obra principalmente compartida en redes sociales, hacen coincidir otras ideas de lo bello –aquellas que renuncian a lo bonito o a lo conforme– con las representaciones de lo que bien podemos entender como impulsos elementales. Caso ejemplar es el de Tina Maria Elena Bak, quien con una inocente cuenta en Instagram, ha dado continuidad a esa naturalidad desinhibida que tanto se promovía en el modernismo de hace un siglo.

Tina Maria Elena Bak arriba

Bajo esa línea casi voyerista que mejor vemos ilustrada en el trabajo de Egon Schiele, Bak parece situarse en un universo de espejos o cuartos compartidos donde el exotismo del placer y la radicalidad primitiva del cuerpo protagonizan al mundo entero. Esa sexualidad libre que a principios de 1900 desafió a la sociedad, a la estúpida cultura burguesa, mediante un estilo experimental de retrato desnudo, hoy alcanza otro tenor. Al ser pintada en acuarela y en pleno siglo XX por una mujer, se torna entonces en una contestación no sólo a las altas clases, sino a la idiosincrasia general que se tiene acerca de la mujer y sus delectaciones.

Tina Maria Elena Bak penetracion Tina Maria Elena Bak frente
Tina Maria Elena Bak abajo

El desnudo y el encuentro sexual como dos rostros a estudiar en la producción de Bak proponen entonces esa elegancia de trazo que ya alguna vez demostraron Klimt y Schiele, pero ahora jugando con la traslucidez que otorga naturalmente la acuarela. El plano de la imagen continúa en esta colección como elemento primordial del hacer con tal de aportar diferentes niveles de lectura hacia algo que en la realidad se dota de miles de volúmenes –sonoros, físicos, olfativos, etcétera–; a su vez, las figuras humanas se siguen desarticulando como en el expresionismo clásico para proporcionar otros ángulos de abordaje y abramos nuestra mirada a la voluptuosa compenetración de los sujetos, especialmente a la del sexo femenino.

Tina Maria Elena Bak fluir
Tina Maria Elena Bak atras   Tina Maria Elena Bak abrazo

Con el uso de diferentes colores y atendiendo a la colisión casi accidental de la pincelada, Bak contorsiona y modifica cuerpos hasta convertirlos en uno solo. La monocromía por un lado se planta sobre el papel y se comparte mediante la web en señal de individualidad y furia; por el otro, la mixtura que se propicia también juega como metáfora de la autoafirmación que se abre camino a partir de la conexión emocional o incluso genital de las protagonistas. Asimismo, es interesante que en su obra existen sujetos con varios colores en su anatomía, esto se puede leer en sentido de composición crítica y multifactorial de un individuo; es decir, como el hecho de que cada uno de nosotros es nada más y nada menos que la suma de muchas partes que se han recogido en el camino y contribuyen a la conformación de otro.

Tina Maria Elena Bak entrega Tina Maria Elena Bak dedos

A partir de estos retratos y sus diversas formas de llegar a visibilidad, el cuerpo femenino, sus vías de placer, es que formamos a la postre y gracias a los incontables ejercicios de Bak, una serie que manifiesta los impulsos y sentimientos que genera la intimidad para una mujer. Expliquémoslo de otra manera. La inestabilidad que construye la artista para el género femenino en sus pinturas se convierte rápidamente (ante el ojo del espectador) en un recreo de explosiones y movimientos nerviosos, sacudidas que inauguran la reflexión en torno a la complejidad erótica de una pareja y de muchas mujeres sobre la Tierra.

Tina Maria Elena Bak de pie Tina Maria Elena Bak cielo

Partiendo de imágenes fragmentadas, como si se tratara de close-ups al acto íntimo de amar, o incluso de la satisfacción desinteresada por el acompañante, Bak deja en libertad sus trazos para presentar fluidos de pigmento que evocan a la humedad de la satisfacción femenina y al desenfreno orgásmico de la pareja. A su vez, carga de color ciertas partes del cuerpo con el fin de mostrar la autonomía y poder que suscita el sentirse libres para buscar el goce.

Tina Maria Elena Bak boca Tina Maria Elena Bak autonomia

Incluso su colección cuenta con algunas piezas en donde no es necesario un o una acompañante; la imagen difusa de una mujer en solitario que se desenvuelve en varios colores y se distorsiona en diferentes direcciones al explorarse sin necesidad del otro, es también un intento por Tina Bak de registrar e interpretar las múltiples vías que existen para el placer cuando eres una mujer. Para seguir esta misma línea, puedes leer ahora sobre La mujer que experimentó el placer erótico a través del arte y cómo se tratan el Erotismo, la homosexualidad y la penetración en obras de arte. También puedes visitar la cuenta oficial de Tina Maria Elena Bak para conocer el resto de su producción.

Tina Maria Elena Bak sola

*
Fuentes

The Art Story
Tate



Referencias: