Bailando, cantando e incluso haciendo doblajes para películas de Disney… Así podemos encontrarnos con Tin Tan, un personaje mexicano que alegró la vida de miles de hispanohablantes por sus burlas constantes sobre la insignificancia del ser humano y los problemas típicos entre las clases sociales antagonistas.
“Ni muy muy ni Tan Tan”, simplemente Tin Tan. Desde que apareció Germán Valdés en la pantalla grande, se cuestionó si él realmente personificaba al mexicano o sólo interpretaba a un distintivo personaje de la denominada “clase media baja”.
Mientras esa pregunta obtiene respuesta, no podemos dejar de admirar la comicidad y naturalidad con la que actuaba en cada película bajo la dirección de Gilberto Martínez Solaris y su equipo teatral: Juan García, “El Peralvillo”, Famie Kauffman “La Vitola”, Juan García Borolas, José Ortega, René Ruíz, “Tun Tun”, su hermano Ramón Valdés y su “carnal” Marcelo Chávez. Todos ellos fueron esenciales para crear memorables obras cinematográficas como: El rey del barrio y El revoltoso.

A pesar de ser chaparro y trompudo, el personaje de Tin Tan se convirtió en el hombre que besó a más mujeres en el cine, entre ellas su esposa Rosalía Julián. La actriz Silvia Pinal afirmó que “besaba muy rico”. Incluso muchas mujeres que no tuvieron la oportunidad de actuar junto a él, ni de pelear por su amor, aseguran que era un hombre muy atractivo. Su seguridad y carisma hizo que muchas desearan besarlo.

Germán Genaro Cipriano Valdés Castillo, para los cuates, Tin Tan, nació el 19 de septiembre de 1915 en la Ciudad de México, pero gran parte de su juventud la pasó cerca de la frontera con Estados Unidos por el trabajo de su padre, quien se dedicaba a ser un agente aduanal. Vivir en el Norte lo llevó a determinar su carácter, genialidad e ideología, además de su característica vestimenta. Era el tiempo del Zoot Suit, así se le denominaba a la indumentaria que usaban los pachucos: pandilleros rebeldes culturizados, pero esencialmente mexicanos, mejor conocidos en la actualidad como “chicanos”.

Desde los años cuarenta, tras ese choque cultural, los jóvenes, entre ellos Tin Tan, se comunicaban en spanglish, un rasgo que agregó a cada uno de sus personajes. Germán, ícono de los pachucos, popularizó a estos muchachos que no sólo estaban a la moda, sino que representaban la opresión en la que vivían y era un signo de identidad. Apantallaban con tan sólo verlos con sus trajes elegantes, sacos largos y pantalones holgados acinturados.
“No es que presuma… Pero tengo mi estilacho”.

“¡Ya llegó su pachucote!” Esa actitud imponente, lenguaje, bailes improvisados y vestuario que ahora vemos en sus películas es producto de la infancia que lo autentificó como un verdadero pachuco de la frontera. El lenguaje propio del folklor mexicano fue entendido en Europa, y fue así que en 1967 el grupo británico liderado por John Lennon, The Beatles, invitó a Tin Tan a aparecer en la portada de su famoso álbum, Sgt Peppers Lonely Hearts Club Band en el cual incluyeron un collage de los artistas que más admiraban.

Para sorpresa de muchos, Tin Tan no accedió a aparecer en la portada con la justificación de que él no podía representar a todo México y en su lugar pidió que se agregara un típico árbol mexicano, a lo que el cuarteto de Liverpool accedió.
El personaje cómico traspasó fronteras, pero la decadencia del cine acabó con la Época de Oro y con el mismo Tin Tan. Muchos quisieron producir algo similar pero no tuvieron éxito. En la década de los 70, Tin Tan dejó de ser el protagonista, aceptó papeles secundarios y sus cintas perdieron calidad; triste para su vida artística, el espectacular cómico estaba en decadencia.
Germán murió el 29 de junio de 1973 a causa de cáncer de estómago.

Las gloriosas obras que produjo en los años cuarenta y cincuenta han logrado opacar al periodo de decadencia, y ahora, al recordar a Tin Tan, podremos evocar esas célebres cintas y aquellas escenas cómicas que componen nuestra cultura cinematográfica y la de nuestra sociedad. Germán Valdés formó un personaje característico de México, tan importante, que sigue vigente en la clase media.
