Nuestra cultura cinematográfica se ha modificado; quién iba a decir que un trio de mexicanos iba a poner el ejemplo ante la industria cinematográfica más grande de todos los tiempos. Por supuesto hablamos de Guillermo del Toro, Alfonso Cuarón y Alejandro Gonzáles Iñarritu, dignos representantes de la capacidad creativa en lo que al cine concierne en México; sin embargo, no todo es miel sobre hojuelas, pues algo que tienen en común estos grandes nombres, es que los tres tuvieron que llevar su talento a la verdadera cuna de la industria, ya que en nuestro país, el cine se encuentra a disposición de quien tiene el capital o los contactos.
En México hay muchas cosas que pueden ponerse a tela de juicio, pero nunca podrá cuestionarse el talento esparcido entre la población mexicana, que lo único que necesita para salir adelante es una motivación real.
La década de los 90 nos dejó conocer a algunos nombres como Luis Estrada, Luis Carlos Carrera, o José Buil, quienes encaminaron a nuestra escuela actual, y aunque de 1970 a 1985 existía un gran número de producciones mexicanas, ninguna era lo suficientemente buena como para trascender las barreras de la tv nacional o los estrenos en cines locales; esta nueva corriente comenzó abarcando un poco este sentido de fusionar la clásica picardía con reflexión social, abandonó la censura y comenzó a construir historias que tienen nexos con la realidad, por supuesto hablamos de personajes más complejos, situaciones mejor planteadas y actuaciones sublimes, se dejó la cantidad para empezar a buscar calidad.
En esa búsqueda surgieron grandes largometrajes, documentales y unas pequeñas porciones de cine llamadas cortometrajes; en este rubro se ha logrado concretizar un estilo propio y se han trascendido fronteras pues estas producciones de gran calidad han ido a parar a grandes festivales, ganando primeros lugares e impresionando al público.
Quizá no hay nuevos institutos que estén lanzando a los mejores y hayan establecido una nueva escuela cinematográfica, probablemente los apoyos a las películas de cineastas mexicanos estén igual o peor que hace diez años, lo que sí es un hecho es que nuestra visión ha cambiado, las formas de hacer historias han revolucionado completamente y las audiencias están hoy más cerca que nunca.
Hacer un film, un cortometraje o un documental no es cosa fácil, es algo más que tomar una cámara y comenzar a grabar una escena melosa y apasionada, hablamos del uso de un lenguaje cinematográfico, hacer que cada objeto presente a cuadro sea un argumento para hilar una historia, además del trato con actores que logren la catarsis emocional ficticia para envolver al público de la manera que se desea.
Al parecer, entre las nuevas promesas del cine mexicano está uso de elementos visuales bastante claro, la estética y el conceptualismo también son elementos que se han abonado a las producciones audiovisuales, la industria es pequeña pero avienta grandes productos, un gran ejemplo de esto es el Festival de Cine de Morelia, evento en el que se dan a lugar los mejores exponentes actuales de la industria mexicana.

Conocer la historia del cine mexicano no es aferrarse al pasado y remarcar los errores garrafales que se han cometido, es dejar lo chusco y pesado de los guiones de las películas domingueras y observar el resultado de todo lo que ha traído el cine en yuxtaposición con la época de oro, el declive y el resurgimiento del cine mexicano; todo se traduce a seguir nuevas películas, nuevos directores, ver cortos y apoyar a la industria.
Tratando de validar un poco lo anterior aquí te dejamos una ligera muestra de lo mejor que se ha presentado en cortometrajes en nuestro país.
Frida Harari Sitton – Phosphenes
La creación de la luz a través del arte y el amor es el argumento principal de este cortometraje que trae como antecedente de ganar el premio a ‘Mejor corto’ en el Festival Internacional du Court-Métrage en Canadá dirigido por Frida Harari Sitton quién encabezó cuatro años de arduo trabajo, cabe mencionar que ninguno de los actores cobró su participación apostando al impacto que este tendría en la gente, después de todo acertaron.
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Donde nunca morirás – Estrada García, Héctor Alexis
Diana y Leo, un par de periodistas unidos por el ejercicio del periodismo, todo lo que este oficio abarca será su razón para estar juntos aunque eso tenga que ver con la muerte o el reservarse el derecho a opinar perosnalmente.
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Mila, de Óscar Enríquez
México violento y lo que implica ser mujer eso es Mila, la valentía de ver de cara a la violencia, el desorden y la marginación; un mujer que se mantiene a pesar de las vicisitudes y la desesperanza que su cotidianidad le hace sentir.
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Trémulo, de Roberto Fiesco
La fugacidad de un amor inesperado y toda la plenitud de lo que es instantáneo expuesto en una secuencia cinematográfica, la inocencia de Carlos y la rectitud de Julio son los ingredientes que cosen esta maravillosa e instantánea historia.
https://www.youtube.com/watch?v=6YTT2saA334
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Rebote, de Nuria Menchaca
3,600 c/m y más de 3000 hojas de bocetos envuelven toda la complejidad de animar un pomea de Hellene Mate, el cual nos cuenta la historia de un vagabundo que vive ahogado en el alcohol y cuyo compañero más fiel no es una botella sino un simpático perro.
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Dulce dolor, de Moisés Aisemberg
El despertar de una piñata que se percata del trato que recibe por parte de simples infantes, golpeando su exterior para obtener solamente dulces, la expresión mas sutil para demostrar que el sadomasoquismo es una práctica sexual cada vez más común.
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Fingerspiel, de Mauro Mueller

Teresa y Richard han estado casados por mucho tiempo, pero cuando acogen a su sobrino que tiene una discapacidad en su desarrollo, su matrimonio se pone a prueba. Teresa forma un vínculo con el joven, quien ve en ella una mujer deseable.
– Primavera, de Tania Castillo
Elba y Fernanda buscan afianzar sus lazos como hermanas antes de que alguna de las dos parta en la búsqueda de su vida independiente.
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Zimbo, de Juan José Medina y Rita Basulto

Zimbo es un adolescente que anhela su libertad y descubre que para conseguirla sólo debe cortar un par de cuerdas que lo mantienen cautivo. Ganador como mejor corto narrativo en CutOut fest 15
El talento mexicanos ha demostrado que las fronteras se hicieron para romperse con propuestas que pongan al país siempre en alto. Esta es una muestra del talento que tienen algunos de los cineastas mexicanos mas reconocidos, conoce su trabajo y atrévete a experimentar y ver de una manera diferente en cine hecho en México.
