Todos hemos aprendido del cine comercial y, aunque nos cueste trabajo admitirlo, gracias a él tenemos de las mejores escenas y frases de la narrativa mundial en nuestra memoria. Sí, la literatura y el cine de arte son hermosos, complejos, reveladores; sin embargo, ¿cómo concebir nuestra existencia sin la mano de Rose desempañando el vidrio de un carro en “Titanic” o sin la desesperación de Scarlett sobre el horizonte en “Lo que el viento se llevó? Definitivamente nuestra infancia no podría prescindir del Camino Amarillo, de la Estrella de la Muerte, del Templo Perdido, del Parque Jurásico o de un mundo preapocalíptico defendido por una máquina diseñada para esa misma destrucción. La vida tal cual la conocemos hoy no sería nada sin el cine de Hollywood, por más desoladora que sea esa frase.

“Cómo no recordar ese segundo exacto en la sala del cine o en tu alcoba cuando perdiste el aliento observando cómo Natalie Portman con peluca rosa bailaba para Clive Owen”.
De la misma manera, Hollywood y sus estudios han sido escuela para todo lo que necesitamos en el día a día; recordemos a Tom Hanks en “Tienes un e-mail”, cuando le explica el impacto y la importancia de “El Padrino” en la vida del hombre a Meg Ryan. Esa película tiene absolutamente todos los puntos, todas las aristas necesarias para dejarnos una invaluable lección: deja la pistola, llévate el cannoli. Siguiendo, podemos afirmar que “Cuando Harry encontró a Sally” nos dio clases de cómo impresionar a alguien, que “Casablanca” nos demostró la importancia del amor, que “Say Anything” nos quitó la pena para levantar una grabadora en el aire mientras suena una canción de Peter Gabriel y así, una lista interminable de aprendizajes obtenidos con sólo ver la pantalla.

“Sería imperdonable no haber aprendido nada de la señora Robinson y esa pierna al aire con toda la desfachatada intención de pervertir a Dustin Hoffman”.
Y qué decir de la sensualidad y el erotismo; nadie como el séptimo arte para darnos los tips suficientes para el momento de ir a la cama. Especialmente cuando se muestran esos minutos de seducción donde todo es crucial. Cómo no recordar ese segundo exacto en la sala del cine o en tu alcoba cuando perdiste el aliento observando cómo Natalie Portman con peluca rosa bailaba para Clive Owen en una mezcla de secretos, confesiones y sexo.

Por ejemplo, las siguientes escenas son ese increíble compendio de técnicas y estrategias que absolutamente cualquiera de nosotros podría utilizar en un juego de incitación, piel y deseo. Sería imperdonable no haber aprendido nada de la señora Robinson y esa pierna al aire con toda la desfachatada intención de pervertir a Dustin Hoffman. “El Graduado” (Mike Nichols, 1967) es esa invitación flagrante para descubrir que la edad no está ligada con las necesidades del cuerpo; sobre todo si te aprovechas de esa experiencia para conseguirlo.
¿Qué más nos puede enseñar una hamburguesa casi cruda, una noche de fiesta y una chica eufórica? Que todo eso combinado y Mila Kunis en “Black Swan” (Darren Aronofsky, 2010) es la receta perfecta para conseguir el mejor encuentro sexual de tu vida. Para la próxima, pide tu filete casi recién salido del matadero.
Utilizar como motor para el escándalo a un extraño en el vagón del metro no suena a una buena idea, pero fue suficiente para que Tom Cruise en “Risky Business” (Paul Brikman, 1983) encontrara la manera de tener a esa joven Lana que tiempo atrás nos enseñó la manera correcta de atar unos tacones.
También Jamie Lee Curtis en “True Lies” (James Cameron, 1994) nos enseñó una de las lecciones más importantes de nuestra vida: no importa que no sepamos en lo absoluto qué estamos haciendo, que caigamos de la cama ridículamente, siempre y cuando tengamos toda la actitud al bailar, nada podrá salir mal.
Hay días en que el calor o la mala organización para lavar nos orillan a no traer ropa interior, pero siguiendo los consejos de Sharon Stone en “Basic Instinct” (Paul Verhoeven, 1992), podemos prescindir de ella con toda intención. Nada como poner a alguien nervioso y escapar de cualquier situación demostrando qué escondes debajo de la ropa.
“Podemos obtener absolutamente toda la sabiduría pura del mundo a través de las grandes filmaciones”.
Amada, odiada y muy polémica, Sofia Coppola nos demostró que aún haciendo una película de tintes adolescentes y sumamente sosos, es posible encontrar algunos atisbos de precoz sensualidad. Quizá sea un extremo volver a mencionar esa escena de “The Bling Ring” (Sofia Coppola, 2013), pero nunca hay demasiada Emma Watson sacando la lengua en nuestra vida.
Es muy poco probable que de día trabajemos como mano de obra ruda y por las noches bailemos en un centro nocturno con tal de perseguir nuestros sueños rotos, pero Jennifer Beals en “Flashdance” (Adrian Lyne, 1983) nos ha demostrado que podemos tener varias vidas a la vez y que si tenemos determinación, podemos impresionar a quien queramos con un poco de agua sobre nosotros.
https://www.youtube.com/watch?v=0z39mhyAt9g
Una de las secuencias más memorables en la existencia de cualquier persona que recuerde a los años 90 con nostalgia, siempre tendrá presente a Demi Moore en “Striptease” (Andrew Bergman, 1996) dándonos una cátedra del poder que tienen un par de botas blancas y el duro entrenamiento físico para hacer que cualquiera dé la información suficiente.
¿La seducción es también una forma de castigo? Por supuesto. Margot Robbie imparte un curso intensivo en “El lobo de Wall Street” (Martin Scorsese, 2013) de cómo torturar a alguien, en su caso a Leonardo DiCaprio, con el simple hecho de sentarse en el piso y hacer notar que debajo de la ropa no hay nada más que piel.
https://www.youtube.com/watch?v=uoaCUCGcAXo
La reina de toda la seducción, con seguridad, es Bridget Jones; nada como atormentarte por tu cuerpo para después usarlo a tu conveniencia con un poco de indiferencia y unos calzones del tamaño del mundo. No se podrá tener un cuerpo escultural, pero gracias a “El diario de Bridget Jones” (Sharon Maguire, 2001) nos dimos cuenta de que vale más la actitud que cualquier cosa.
Podemos obtener absolutamente toda la sabiduría pura del mundo a través de las grandes filmaciones; no hay nada que escape del cine y no sirva a partir de éste como documento para la exploración humana. Para nutrir entonces ese pensamiento, visita Las mejores 50 películas de Netflix que debes ver en antes de que las quiten y Películas poco conocidas que puedes ver en Netflix si ya estás harto de lo mismo.
