Desde 1937, cuando Walt Disney creó Blancanieves y los siete enanos, el mundo de la animación dio un giro inesperado y revolucionó la cinematografía. Esta película sirvió como motivación para crear, a lo largo de muchísimos años, proyectos que conquistaron al público mundial y trascendieron hasta el día de hoy.
Todos sabemos muy bien quién es Walt Disney, su nombre es fácil de asociar con miles de personajes y películas. En realidad lo que logró encantar al mundo en su totalidad es la manera en que los guionistas y creadores, a través del tiempo, consiguieron abordar temas complicados de distintas índoles sociales en sus largometrajes. Por ejemplo, detrás de cada princesa existe un déficit personal que mengua su estabilidad emocional, detrás de un animal existe algún trauma familiar y detrás de un príncipe encantador se esconde un síndrome de prepotencia y egocentrismo.

Algunas de las principales historias de los estudios Disney fueron absorbidas de los cuentos creados por los Hermanos Grimm, quienes dieron un toque más macabro y sombrío a cada uno de ellos, situaciones que se modificaron para convertirlas en películas infantiles que asegura algo muy poco inocente.
Sin duda, detrás de los largometrajes de Disney podemos encontrar algo más profundo de lo que es evidente, y en consecuencia, disfrutar y absorber un gran contenido filosófico que los niños no entienden aún.
Son estos los 5 clásicos de Disney que tienes que ver (o volver a ver) con otros ojos.
1. Blancanieves y los siete enanos (1937)
Fue el primer largometraje creado por Disney pero si analizamos el personaje antagónico principal, tiene una mayor importancia que la misma Blancanieves. La reina Grimhilde, que aunque su nombre como tal no figura en la película, sí su imponente personalidad. Su alter ego macabro se rebela después de un hechizo, vive atormentada por la idea de que algún día, cualquier mujer opaque su belleza, por ello, cuando crece Blancanieves la manda asesinar. Envidia, orgullo y vanidad abundan en esta película, acompañada de otros pecados capitales vistos desde una perspectiva más “amigable”. Para quien no la haya analizado todavía, los siete enanos son la representación misma de los pecados. Algo que ningún niño sabrá cuando la vea.
2. Dumbo (1941)
De las películas más tristes de Walt Disney: un elefante bebé acompañado de un trauma por la pérdida de su madre a manos de cirqueros, intenta seguir adelante a través de muchos obstáculos, como el bullying y abusadores de todo tipo. Nos demuestra que el valor de la amistad existe y que el tamaño no importa, a veces la inteligencia y la bondad vienen en espacios pequeños. Película que exhibe el dolor de los animales, quienes han sufrido bastante por el constante maltrato que los humanos han ejercido contra estos seres indefensos e inocentes. Y si no lo crees, intenta verla, de nuevo, sin derramar una lágrima. Uno de los momentos memorables para resaltar es cuando el ratón Timothy alucina bajo los efectos del ajenjo. Vaya que los animadores se lucieron con este corto psicodélico, digno de cualquier viaje lisérgico y un clásico hasta ahora.
3. Alicia en el país de las maravillas (1951)
El libro escrito por Lewis Carroll fue inspirado por una niña llamada igual que el personaje principal, se dice que el autor tenía sentimientos pedófilos, lo que ensucia bastante el propio cuento. Aún así, se ha llevado a la pantalla en muchísimas ocasiones y gracias a que fue un clásico de Disney, Alicia se convirtió en un culto en el submundo de las psicodelia, ya que atraviesa múltiples escenarios extraños, personajes que padecen distintos tipos de desórdenes mentales y las situaciones en las que se encuentra Alicia que tienen connotaciones específicas acerca de abusos de sustancias. Aunque se intente darle una perspectiva más literaria y social a esta historia, en definitiva: nos adentra a los submundos del inconsciente que solo las drogas logran. Y claro, también esta película.
4. La espada en la piedra (1963)
El Rey Arturo y los caballeros de la mesa redonda son una leyenda abordada cientos de veces, tanto en la pantalla chica como grande, pero es la historia de Disney la que más vale la pena ver. Aquí, el Rey Arturo no es rey, ni mucho menos tiene caballeros a su cargo, aquí solo es un niño que atraviesa el destino que lo llevará a ser ese personaje histórico con ayuda indispensable del mago Merlín. Lo notable de la cinta —muy corta, pero no por eso menos loable— son los consejos que el búho Arquímedes —de quien su nombre dice todo acerca de su inteligencia— y el mago brindan al pequeño rey, también la manera en que lo ponen a prueba —no al usar espadas o algún tipo de arma— a través de la sabiduría en toda su expresión, como la de afrontar los problemas a pesar de que las posibilidades se hayan agotado y lecciones sobre el poder del amor. Algunos de los diálogos son tan buenos que podrías hasta tatúatelos un día.
5. La Bella y la Bestia (1991)
“La belleza interior es lo que cuenta”. Esta cinta lo demuestra por completo, ¿quién podría amar a una bestia? La primera escena con la frase se centra en un príncipe vanidoso, prepotente y egocéntrico que recibió un castigo por no ver el valor de la belleza oculta en la vida. Solo una mujer (no princesa) está destinada a salvarlo de su trágico destino. Bella, una de las figuras femeninas más amadas de Disney, es una chica con planes escandalosos vistos por la sociedad de su época, quien busca ante todo saber más del mundo pequeño y machista que la rodea. El resto de los personajes que acompañan la historia tienen personalidades muy definidas y encantadoras, un candelabro con autoestima sobrevalorada, un reloj determinante, una tetera excesivamente amorosa, entre otros personajes. ¿Algo más para que te motives a verla (de nuevo)?
6. El zorro y el sabueso (1981)
Aquel que nació para cazar se hace amigo del que nació para ser cazado. Otra historia agridulce de Disney en la que, una vez más, se exhibe el poder sombrío del ser humano. El sabueso es educado para oler y cazar zorros, pero lo que su dueño no espera es que al final los dos animales terminan haciéndose amigos. Nos enseña que la amistad es un lazo muy fuerte y, ante todo, el hecho de cómo podemos volvernos cazadores de seres inocentes que atacan el mundo que no nos pertenece.
7. Los aristogatos (1970)
Rompiendo los esquemas de la sociedad de 1970, esta película, desarrollada en París, muestra a una gatita consentida de nombre Duquesa que es madre soltera de tres cachorritos. Su dueña, una millonaria amante de los animales, los hace herederos de su fortuna, pero como en todas las familias, existe un ser avariciosos que intentará deshacerse de ellos para obtener la herencia. Cada personajes de esta película es contrario a los estándares que la sociedad acostumbraba en aquella época: un tío gato borracho, un gato arrabalero que engatusa a Duquesa, una abogado anciano y enfermo pero trabajador y el ratoncito agradecido quien emprende la búsqueda para rescatar a los felinos que siempre fueron amables con él.
Al final se concluye que los estándares sociales no son importantes cuando el amor existe, y que si asomamos la cabeza un poco más allá de la ventana, descubriremos cosas nuevas, personas cautivadoras y, en general, todo un mundo por conocer.

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Las historias de Disney son tan inspiradoras que generaciones enteras han crecido con estas películas, ¿quién no recuerda su infancia viendo alguna? Aunque no todos los relatos conmovedores fueron en realidad así: descubre las 10 historias perturnadoras que no conocías de los filmes de Disney, incluso, conoce aquí sus verdaderos finales.
