La tecnología nos ha consumido. En nuestra lucha por generar una nueva identidad y evolucionar, caímos presa de los medios de comunicación y sus aparatos de consumo. Antes nuestro tiempo y esfuerzo se veían reflejados en las horas que pasábamos frente al televisor. Hoy muchos dirán que no, que ya casi no miran televisión y que esa batalla contra la caja idiota se ganó, pero no fue así. La evolución que creímos sucedería gracias a la mutación de los genes, se realizó de distinta manera. La extensión de nuestro cuerpo no llegó a través de nuestro ADN sino de un aparato electromagnético. Los celulares se convirtieron en parte de nosotros y ahora nuestra mirada se enfoca en ellos más que en el cielo o la naturaleza. Conseguimos una nueva carne, justo como lo predijo David Cronenberg en su película Videodrome.
David Cronenberg es un director canadiense que desde el inicio de su carrera transformó la estética del cine para siempre. Con un imaginario que va de lo orgánico a lo tecnológico e industrial, ha creado un terror natural, una idea de transformación del cuerpo que hace que lo que artistas como Orlan y Sterlac se queden muy atrás. La imagen visual no puede ser el elemento clave en la obra de Cronenberg. Todo su imaginario está respaldado en teorías filosóficas y estéticas, las ideas que presenta en personajes que entran en televisores, tienen armas hechas de seres vivos y más; no son solamente parte de ciencia ficción grotesca, es una metáfora de la transición que nuestro cuerpo ha tenido en los últimos años.
Usando una cámara como ojo y memoria, efectos especiales como realidad y computadoras como formas de registro, nos enfrenta a nuestro futuro de forma cruda y grotesca. Hace años nadie pensaba que un teléfono sería parte de nosotros, hoy nos acercamos al punto en que usemos lentes inteligentes que sean parte de nosotros. Entonces, ¿es erróneo suponer que lo que Cronenberg plantea puede suceder en un futuro cercano?

Además de esa exploración carnal, el director ha explorado otras ideas más realistas pero no por eso menos perturbadoras. Fetiches, mafias y más son parte de lo que Cronenberg ha filmado, entregando algunas de las mejores películas del cine canadiense y mundial. Las siguientes películas son sólo una guía básica para entender la importancia de un visionario que se ha ganado el respeto de la critica internacional, pero que a pesar de eso continúa siendo bastante menospreciado en el circuito comercial.
Videodrome (1988)
Una clase de semiótica para todo el que guste iniciarse en la materia. El simbolismo, el pragmatismo, la semiósis y más son exploradas en la que muchos consideran la obra maestra del director canadiense. Es claro que The Fly está más inscrita en la cultura popular, pero mientras la transformación de un hombre en una mosca puede ser causante de pesadillas, la transformación del cuerpo en un ser tecnológico es a lo que el humano está aspirando realmente. Con una trama que comienza como algo sencillo, pronto la historia de un hombre que investiga una serie de cintas snuff comienza a verse inmiscuido en toda una conspiración tecnológica e ideológica. Sus películas no son fáciles de digerir y seguramente Videodrome te dejará pensando mucho tiempo antes de reaccionar ante algo más.
https://www.youtube.com/watch?v=M6AXQeCE9Rw
Naked Lunch (1991)

Quizás una de las películas más fuertes de Cronenberg o por lo menos una de las más pesadas. Aquí explota lo grotesco mientras lo mezcla con elementos surrealistas y de horror. Basada en la obra de Wiilliam Burroughs, que de por si ya es bastante difícil de entender, Cronenberg se atrevió a adaptar uno de los libros que se consideraban imposibles de llevar a la pantalla grande. Naked Lunch representa ese momento cumbre de Cronenberg en el que su imaginario se mostró en todas partes, y la filosofía, el terror y la estética congeniaron de forma perfecta, pero no hay que dejar pasar otras de las grandes películas de esta etapa del director como Scanners o Dead Ringers.
Crash (1996)
En una de las películas que exploran la psicología de una forma bastante extraña. Cronenberg retrata un fetiche provocado por los accidentes automovilísticos. En Rabid, uno de sus primeros éxitos, muestra su visión de la sexualidad, pero en Crash lleva ese deseo más lejos. El sexo y el metal se unen en una combinación mortal que no solamente resulta extrañamente erótica, también nos hace considerar nuestra psique y perversión. Ganadora del premio especial del jurado en el Festival de Cannes de 1996, Cronenberg demostraba que sus adaptaciones eran tan buenas como sus historias originales.
EXistenZ (1999)
Después de EXistenZ, el director se alejó un poco del terror y las ideas a las que nos tenía acostumbrados, por eso, ese último viaje que nos sumerge en la realidad virtual y nos lleva de paseo en mundo extraños, historias crueles y cuestiones existenciales es impresionante. Con un final parecido al de Videodrome, los espectadores primero no sabían qué pensar de la cinta pero poco a poco se convirtió en una de las favoritas de los amantes del cine de David Cronenberg.
Eastern Promises (2007)

En la nueva etapa en la que la psicología y la mafia juegan un papel predominante, el cineasta logró transformar esas imágenes grotescas en violencia explícita. Si antes las cosas eran aterradoras pero exageradas, ahora la sangre parece mucho más cercana a nuestra realidad, lo cual puede causar mucha más conmoción. Pensemos en la obra de Guillermo del Toro, sus películas no son totalmente sangrientas, pero cuando la violencia es mostrada, lo hace sin censura y en primer plano. Así es el nuevo cine de Cronenberg: peleas entre gente desnuda, violencia increíblemente gráfica (A History of Violence), prácticas quirúrgicas con resultados desastrosos. El director ha optado por un camino más digerible, pero que continúa con su perturbador sello y afortunadamente con la misma carga filosófica y estética que en todas su cintas anteriores.
https://www.youtube.com/watch?v=dWC-ECjNqxo
Se debe aplaudir el genio de alguien como él. Pocos directores se arriesgan hasta el punto de crear una estética propia, de hacer películas bajo sus términos y no por los caprichos de las productoras. Y aunque algunos tienen altibajos en sus carreras y sus últimas cintas no han sido tan bien recibidas, es cuestión de tiempo antes de que uno de los directores más importantes sorprenda de nuevo.
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