Los museos son un referente cultural en la vida de un país; son la manifestación física de sus expresiones artísticas y son, también, espacios en los que se concentra la historia. Como instituciones de carácter permanente, funcionan como recintos inamovibles de episodios históricos, expresiones artísticas contemporáneas, nuevas tecnologías, la cultura popular, la economía, la ciencia y el origen de la Tierra.
El término museo proviene de la palabra griega “museion”, nombre de un templo de Atenas dedicado especialmente a las Musas. En el siglo III a.C. la palabra se utilizó para nombrar a un grupo de edificios construidos por Ptolomeo Filadelfo dentro de un palacio de Alejandría, un conjunto conformado por una biblioteca, un anfiteatro, un observatorio, salas de trabajo y de estudio, un jardín botánico y una colección zoológica. Más tarde, los romanos comenzaron a coleccionar obras de arte con las que ocuparon los templos de Roma de arte griego. Y así, mientras los siglos pasaban, la Edad Media y el Renacimiento concluyeron con el propósito de conservar estas salas de arte. Hoy los museos interactúan con sus visitantes, pues desde sus orígenes se ha demostrado la necesidad del hombre por conocer su pasado y las expresiones más profundas del alma.
En algunas ocasiones el séptimo arte se ha valido de los museos para construir un momento de la historia; así, estos recintos han aparecido como referentes del tiempo y espacio en una trama, ya sea desde su arquitectura o por el acervo que resguardan.
A continuación presentamos la segunda parte de la lista de películas en las que los museos son parte del escenario; creada por EnFilme.
6. Museo Metropolitano de Arte, Nueva York/Estados Unidos
The Thomas Crown Affair, John McTiernan

Remake de la película lanzada en 1968, en el que Pierce Brosnan interpreta a un multimillonario que roba la pintura impresionista de Monet, San Giogio Maggiore durante el crepúsculo; una obra valorada en 100 millones de dólares. Crown, el personaje de Brosnan, es perseguido por una investigadora contratada por la policía, siendo éste su principal objetivo. A diferencia de la producción de 1968, el robo central ocurre en un museo y no en un banco, lo curioso es que al comienzo del filme se visualiza una advertencia asegurando que la película no fue patrocinada por ningún museo, y es que bien se sabe que el Met no permitió que grabaran dentro de sus instalaciones; sin embargo, la producción elaboró el escenario de su propio museo imitando al Museo Metropolitano de Arte.
7. Museo Guggenheim, Nueva York/Estados Unidos
Cremaster 3, Matthew Barney

Sin un orden narrativo, el director de la saga de The Cremaster Cycle lanzó Cremaster 3 en 2002, siendo la última entrega del ciclo de Barney. Ésta se enfoca en el rito masónico de iniciación, en el que el Aprendiz llega al grado de Maestro, protagonizada por el mismo director. La propuesta cinematográfica de Barney muestra escenarios de la mitología celta para comenzar a narrar la construcción del edificio de Chrysler de Nueva York. Toda la película, construida a base de imágenes, representa dicho rito haciendo alusión a las cinco partes del Ciclo, que se presentan como un juego: “La orden”, en el Museo Guggenheim, en el que el Aprendiz ascenderá por la rampa del lugar, evadiendo los obstáculos que se aparezcan.
Aprovechando la estructura del lugar, el director captura la atención del espectador, utilizando los espacios para demostrar la lucha del protagonista.
https://www.youtube.com/watch?v=woZCxahWEIo
8. Museo del Hermitage, San Petersburgo/Rusia
El Arca Rusa, Aleksandr Sokurov

Un proyecto atrevido que se convirtió en una obra de arte, es esta producción de Sokurov. Y es que se necesitaron 2 mil actores, 33 habitaciones del museo, tres orquestas tocando en vivo, 300 años de la historia rusa y una sola toma, pues El Marqués de Coustine, un diplomático francés del siglo XVIII, con una pasión evidente por Rusia, viaja en el tiempo desde Pedro el Grande hasta los inicios de este siglo, dentro del Hermitage. La película se convierte en la única en la historia del cine en ser grabada en una sola toma. Son 96 minutos filmados en un plano en el que la originalidad transporta a un viaje en el tiempo con una propuesta visual virtuosa. Así, a través de las salas, el espectador se adentra en los diferentes episodios de la cultura rusa, destacando los organizados y coloridos bailes en el Gran Salón. Una película, considerada una joya de la cinematografía que se logró perfectamente con una única escena y una narrativa impecable.
9. Tate Modern Gallery, Londres/Inglaterra
Match Point, Woody Allen

Jonathan Rhys Mayers interpreta a Chris Wilton, un ambicioso profesor de tenis con escasos recursos económicos quien busca una amistad con Tom Hewett para poder colarse en la alta sociedad de la ciudad y entablar una relación con su hermana. Por su parte, Hewett sale con una atractiva americana, Nola Rice, interpretada por Scarlett Johansson, mujer que levantará una atracción obsesiva en Chris. Woody Allen involucra poco a poco al espectador en la vida del personaje, creando encuentros de la aventura entre los protagonistas en lugares conocidos del país como Nothing Hill, el Támesis, los teatros y, por supuesto, la Tate Modern Gallery. Y es en este último lugar donde casualmente se da el primer encuentro con Nola, allí le pedirá su teléfono para así comenzar el amorío. El director suele utilizar los museos como recursos de sus filmes para marcar los gustos y pretensiones de sus personajes quienes, la mayoría de las veces, están situados en un ambiente intelectual.
10. Museo de Arte Reina Sofía, Madrid/España
The Limits of Control, Jim Jarmusch

Un hombre silencioso, solitario y misterioso, quien siempre lleva su violín bajo el brazo, viajará a España para terminar un trabajo. En su misión, el enigmático personaje conocerá a curiosos personajes interpretados por Tilda Swinton, John Hurt, Bill Murray, Gael García, entre otros, con los que sostendrá diálogos que confundirán entre el mundo real y el de ficción, denotando al existencialismo del contenido escogido por Jarmusch. En la visita del protagonista, apodado “Lone Man”, al Reina Sofía, contemplará, entre otras piezas: El violín, de Juan Gris; Desnudo femenino, de Roberto Fernández Balbuena, y Gran Sábana, de Antonio Tàpies, cada cuadro hace referencia a imágenes de la película.
