Con “La naranja mecánica”, Stanley Kubrick quiso mostrar lo sencillo que es cambiar la opinión de la gente mediante la manipulación del lenguaje y los mensajes subliminales, basándose en la influencia que ejercían los gobiernos de EE.UU y la URSS en plena Guerra Fría mediante la propaganda política. Este efecto se logra a través del nadsat, argot que habla el protagonista de la película, sobre todo en escenas en las que aparece la llamada “ultraviolencia”. El autor del libro en el que está basada la película, Anthony Burgess, inventó el nadsat mediante juegos de palabras de origen ruso.

A través del lenguaje, Burgess y Kubrick anulan la capacidad de elegir, manipulan las opiniones del espectador distorsionando la percepción de los polémicos actos que realiza el protagonista, Alex DeLarge, junto a sus amigos a lo largo de la película. Alex se comunica mediante una mezcla de inglés y ruso, aparente fusión de los dos sistemas político-económicos dominantes de la época en que se editó y publicó la novela: Comunismo y Capitalismo. El hecho de que el libro haya sido publicado por primera vez en el Reino Unido —país abiertamente capitalista y anticomunista, junto a otras potencias del momento como EEUU y Japón— hace que la evidente influencia rusa del nadsat se relacione de manera inconsciente, subliminal y, en un principio, repulsiva con el Comunismo.
Desde los primeros minutos de la película, Alex nos introduce poco a poco en su mundo. Al principio el espectador no entiende nada, pero poco a poco nos familiarizamos con las nuevas palabras, el personaje se siente cada vez más próximo; tanto que se vuelve difícil percibir la falta de ética y moral en las escenas que describe y lleva a cabo sin piedad. De este modo se produce una especie de cancelación de la capacidad de elegir del espectador. El mismo efecto que le produce a Alex la llamada “técnica de Ludovico”, terapia experimental a la que es sometido el protagonista por parte de un grupo de científicos que pretende conseguir la reinserción del sujeto en la sociedad.

La mejor manera de ilustrar que una película trata sobre la anulación de la voluntad, la autodeterminación, el libre albedrío, los impulsos básicos y la capacidad de decidir es realizar a su vez un lavado de cerebro al propio espectador mediante mensajes subliminales. Con esta idea inicial, Burgess comenzó a conformar el lenguaje que haría que el lector percibiera al protagonista justo como él deseara. Por ejemplo, el hecho de que en las escenas de violencia aquellos verbos que denotan crueldad y ensañamiento se expresen en nadsat y no en inglés, provoca que el espectador haga una lectura libre y que imagine qué clase de acciones realiza Alex cuando “clopa la golová de un cheloveco”; y por otra parte, sienta lástima por el protagonista cuando lo encierran en la cárcel y empieza a utilizar un lenguaje que suena infantil e inocente.
El objetivo era claro para Burgess y Kubrick, pero necesitaban una lengua lejana en la cual inspirarse y tomar como referencia para la elaboración de esta lengua artificial. Un idioma que resultara lo suficientemente desconocido para que el receptor tuviera esa sensación de desconcierto. Es cierto que en plena Guerra Fría el mundo no estaba tan globalizado como hoy, y que por ese motivo poca gente tenía nociones de las lenguas que se hablaban en naciones lejanas. Por ello, Burgess consideró que el ruso era el idioma perfecto a partir del cual podía crear el argot de su nueva novela.
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Tanto Kubrick como Burgess nos guían por un mundo de violencia explícita. El pilar central del nadsat son palabras que representan hechos violentos; es aquí donde podemos notar cierta ironía, ya que los autores nos comparten un lenguaje que codifica la violencia sin que el espectador se dé cuenta de la base que lo sostiene.
Desde el punto de vista histórico-social del autor y el director, la banda de Alex puede ser un símbolo de diferentes movimientos ideológicos y políticos de la época. Por una parte, la crueldad y falta de piedad características del movimiento nazi que encontramos en sus travesuras nocturnas; y por otra parte, la sumisión inconsciente a un régimen autoritario como el comunismo ruso. Se establece un paralelismo cuando pensamos que Burgess y Kubrick emplearon el nadsat para manipular la visión que el espectador tiene del protagonista, y también para camuflar la violencia subyacente a lo largo de toda la película.
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Si quieres saber más sobre el nadsat, aquí te compartimos una guía para aprender a hablar como Alex y sus drugos. Además, te podría interesar leer las 20 cosas que debes saber si eres fan de “La naranja mecánica”.
