El director cinematógrafico franco-suizo, Jean-Luc Godard falleció este 13 de septiembre, a causa de un “suicidio asistido” de acuerdo a sus familiares, gran exponente del ‘Nouvelle Vague’ con más de 150 títulos en su trayectoria, dejó un legado incomparable en el séptimo arte.
Al tanto, del terrible deceso, decidimos indagar en la ‘Nueva Ola Francesa’, mejor conocida como ‘Nouvelle Vague’: Una corriente cinematográfica que absorbía todas las anteriores y que nutrió a las que siguieron.
¿Cómo nació la ‘Nouvelle Vague’?
A mediados de los 50, en el cine francés había ocurrido de todo, pues después de la legendaria proyección de los hermanos Lumiére en 1895 surgieron cineastas como Marie-Georges-Jean Méliès que dieron paso al nacimiento de las vanguardias como el impresionismo, el dadaísmo y surrealismo.
Sin embargo, después de esos movimientos culturales rupturistas, el cine francés tomó otro rumbo que se estancó en producciones de época dialogadas, superficiales y carentes de creatividad. Siempre era lo mismo, lo cual fue cuestionado por la critica especializada.
La respuesta al aburrimiento que provocaban dichas cintas se presentó en la revista especializada de cine: ‘Cahiers du cinema’, la cual fue fundada en 1951 por André Bazin, Jacque Doniol-Valcroze y Joseph-Marie Lo Duca.
En dicha revista se hizo un análisis de películas provenientes de muchas partes del mundo por un plantel de críticos jóvenes y aguerridos cinéfilos conformado por:
Jean-Luc Godard, François Truffaut, Éric Rohmer, Claude Chabrol y Jacques Rivette, todos ellos odiaban el cine francés de la época, pues lo consideraban frío e intelectual, mientras que reivindicaban a directores de Hollywood que hasta ese momento todavía no eran considerados por el cine como John Ford, Alfred Hitchcock, Howard Hawks, Fritz Lang, Vincent Minnelli y Nicholas Ray.
En cuanto a directores de Europa y Asia, los jóvenes críticos consideraban el trabajo de Jean Renoir, Max Ophülus, Roberto Rossellini y Kenji Mizoguchi. Eran grandes admiradores de su antiintelectualidad y su sentido agudo de la cinematográfica y la puesta en escena para contar historias.
¿Qué distingue a la ‘Nouvelle Vague’?
De acuerdo a ZEPfilms, en las páginas de ‘Cahiers du cinema’ también nació un nuevo concepto que influiría en la critica como en el cine: La teoría del autor que aunque tuvo un pequeño preámbulo a finales de los años 40 con el cineasta Bazin, años después tomó gran relevancia gracias a los jóvenes críticos.
¿Qué significaba la ‘Teoría del autor’? El término sostenía que el verdadero responsable de una película es el director, pues si bien el cine es un medio de expresión colaborativo , la visión que queda en la pantalla es la suya, por lo tanto el director puede compararse con un escritor o un artista plástico. Uno de los principales fundamentos de la ‘Nouvelle Vague’.
Aunque en la actualizad concebimos el cine de tal manera, en aquellos años todo el “cine” de occidente le pertenecía a las productoras, para las cuales el director era un empleado más, además de que no valoraban su talento y creatividad, sino que se guiaban por qué tan rápido podían terminar sin ocasionar problemas: Es por eso que los directores de esos tiempos, tenían un gran repertorio de títulos en su trayectoria.

Ellos comenzaron a inspirarse en directores de la época, cuyo trabajo era diferente al de los demás.
Jean-Pierre Melville: En sus comienzos dirigió cintas como ‘Le silence de la mer’ (’El silencio del mar’) de 1947, en la que cumplió diversas funciones, por lo que en 1955 fundó los ‘Estudios Jenner’. Su audacia fue inspiración pura.
Roger Vadim: Una de sus cintas más famosas fue ‘Y Dios creó a la mujer’ de 1956, en la que destacó la osadía y el erotismo que imprimía el director sobretodo por la presencia de su esposa, Briggitte Bardott, lo cual rompía con el cine estructurado de época.
Agnès Varda: Aquella ola de jóvenes cineastas la miraban y respetaban; hasta el punto de ganarse el título de “la abuela de la Nouvelle Vague”. En ‘La Pointe Courte’ de 1954, estaba influida por directores del neorrealismo italiano, pues mezclaba ficción y estética documental.
Nota. Otro punto determinando de la ‘Nouvelle Vague’ es que las películas se filmaban en locaciones reales u con actores que estaban comenzando sus carreras.
¿Quiénes fueron los máximos exponentes de la ‘Nouvelle Vague’?
Y entonces, esos jóvenes críticos de la ‘Cahiers du cinema’ con una visión inigualable en el cine se convirtieron en directores, cuyo trabajo trascendió y resonó no solo en Francia sino también en el mundo por su independencia y visión disruptiva e independiente con sello personal.
La “nueva ola” había comenzado, un térmico que es acuñado al periodista Françoise Giroud en un artículo para la revista semanal ‘L’Express’, aparecida el 3 de octubre de 1957, en el que hablaba sobre la necesitas de una renovación en Francia por parte de los jóvenes.
Aunque el escrito era sobre actualidad y no precisamente sobre cine, el término fue retomado por el crítico Pierre Billar que en la revista ‘Cinema 58′ ya anunciaba: “¡Llega la Nouvelle Vague!”.
La “nueva ola” también llegó desde la política cuando en 1958, el presidente Charles De Gaulle designó como ministro de cultura al escritor André Malxraux, quien impulsó una legislación a favor de los cineastas nuevos y a las películas con valor artístico y creativo.
Sin más, estos son algunos de los más grandes exponentes de la ‘Nouvelle Vague’:
Claude Chabrol (1930-2010): Fue el primero en “poner manos a la obra” y con 30 millones francos heredados por un tío de us primera esposa, fundó la productora independiente AJYM Films, en donde dirigió la primera película de la ‘Nouvelle Vague’: ‘El bello Sergio’ de 1958, la cual indagaba en la intimidad de la sociedad de postguerra, incluyendo su lado oscuro.
François Truffaut (1932-1984): Su infancia traumática fue reflejada en sus cintas; sus padres se separaron cuando era muy chico por lo que quedó al cuidado de sus abuelos hasta los 10 años, su gusto por la lectura y el cine lo llevó a fundar un cineclub a los 15 años, edad en la que comenzó a escribir, lo que llamó la atención del propio Bazin.
Sus primeros trabajos fueron los cortometrajes ‘Une visite’ y ‘Les Mistons’, su gran obra con tintes autobiográficos fue ‘Los 400 golpes’ de 1959; un ejemplo perfecto de una de las mayores características de la ‘Nouvelle Vague’: El interés por los personajes que no gustan de complacer y se enfrentan al sistema, buscando su propia libertad y felicidad.
Éric Rohmer (1920-2010): Mientras era director de ‘Cahiers du cinema’, comenzó a hacer cortos. Si primera película fue ‘El signo del león’ de 1962 sobre un hombre que al enterarse que no tuvo una herencia, empieza a vivir como vagabundo, sus películas se caracterizan por el diálogo.
Jean-Luc Godard (1930-2022): Considerado el rockstar de la ‘Nouvelle Vague’, amado por unos y cuestionados por otros, a pesar de haber criado en Suiza y tener estudios en etnología, su pasión por el séptimo arte pudo más con él. Su hambre de hacer cine se vio reflejada en 1960 con su cinta debut ‘Sin aliento’, un film que sigue a un criminal de poca monta, interpretado por Jean-Paul Belmondo, y su relación con una joven, a quien dio vida Jean Seberg.
La película destaca por un guión inexistente que Godard fue improvisando, así como un tratamiento visual que incluía romper con la continuidad y la cuarta pared que provocaba un efecto desorientador, una cinta que se convirtió en un paradigma de la ‘Nouvelle Vague’, su trabajo se destacó por llevar su obra en la dirección más imprevisible que no le rendía cuentas a nadie.
Jacques Rivette (1928-2016): Compartía la afinidad por mezclar géneros y experimentar, para prueba sus películas ‘París nos pertenece’ y ‘L’amour fou’, el director solía trabajar sin guión e improvisando con los actores, así como no le importaba la extensión de su filmografía, de hecho, tiene un largometraje llamado ‘Out 1′ que dura 13 horas.
La ‘Nouvelle Vague’ no sobrevivió más allá de 1969, fue abandonada incluso por sus propios exponentes, sin embargo, la corriente es recordada porque fue un parteaguas en el séptimo arte, además de que cumplió con su principal objetivo: Refrescar a una cinematografía francesa estructurada, mostrando un nuevo estilo de vida que ha trascendido a través del tiempo e impactado a nivel mundial.
