La adaptación televisiva de la novela distópica “The Handmaid’s Tale” (“El cuento de la criada”, publicado en 1985) de la escritora canadiense Margaret Atwood es tan desoladora y dura que por momentos resulta incómoda, y lo es, no sólo por su mirada sobre el futuro, sino por su inquietante ingrediente de crítica social oculto bajo lo que parece ser sólo un producto de la Ciencia Ficción. La combinación entre esta ficción del futuro y el golpe de realidad de nuestro presente crea una percepción terrorífica sobre el totalitarismo, la influencia de la religión sobre el poder pero, sobre todo, una insólita reflexión sobre la frágil naturaleza de la individualidad. Todo bajo una engañosa apariencia burguesa y plácida que hace de la serie una dura alegoría sobre la identidad colectiva, los medios de control que se ejercen sobre ella y el miedo como elemento social.

Narrada desde el punto de vista de una de las víctimas, tanto el libro como la serie cuentan la historia de un futuro no demasiado distante en el que una teocracia radical convierte al poder político estadounidense en un arma de control religioso. No se trata únicamente de un escenario de violencia cultural, sino la transformación del Estado — y sus atributos — en una visión supremacista que aniquila la personalidad y convierte a los ciudadanos en esclavos de un sistema primitivo y eficaz, en especial a las mujeres. En el universo de Atwood, la capacidad para concebir se ha convertido en una herramienta de poder; la fertilidad es la justificación para un tipo de esclavitud muy específica que la historia analiza desde lo doméstico, lo cotidiano y una surreal percepción de lo íntimo. La tiranía completa se sostiene sobre el objetivo de la procreación y sus implicaciones, lo que construye un férreo tejido de represión y violencia alrededor de una sociedad basada en la destrucción de la voluntad. Las mujeres de la historia han perdido todos sus derechos legales, culturales y sociales, y finalmente son asumidas como elementos asociados a un colosal instrumento de autoridad religiosa. Con la Biblia convertida en la única ley admisible, la sociedad imaginada por la escritora se convierte en un gigantesco mecanismo que destroza cualquier percepción sobre la libertad y la independencia del pensamiento. La fe es un arma precisa y justifica todo tipo de horrores que la serie describe con una frialdad aterradora: mujeres castigadas y ejecutadas por hablar del mundo anterior al Gobierno de Dios, mujeres mutiladas por disfrutar del placer sexual, mujeres que pierden el control de sus cuerpos y mentes en beneficio de una percepción del “bien común” transformada en una cárcel moral. Más allá de cualquier interpretación sencilla, la historia de “The Handmaid’s Tale” es una metáfora sobre los terrores escondidos bajo la normalidad y lo que en apariencia aceptamos.

La serie se estrenó en abril de este año, cuenta con una temporada de cinco episodios y ya ha sido anunciada una segunda temporada. Se trata de una crítica política que el productor Bruce Miller maneja con una sutileza que sorprende por su efectividad. En este cuento de horror nada es lo que parece, especialmente la religión, que se convierte en un rasgo emotivo y manipulable de la naturaleza humana. De hecho, la serie se plantea la percepción de la fe y la radicalización del dogma para construir un infierno a la medida de la época: la República de Gilead. El régimen dictatorial asume un absoluto dominio sobre sus ciudadanos y sobre el futuro. Las mujeres de Gilead deben escoger entre una completa sumisión intelectual y física a la religión, la violencia sexual o la muerte. Entre las tres alternativas hay una cruel justificación para aplastar la voluntad de los ciudadanos; para el régimen teocrático, el individuo es una estadística, un rehén sujeto a la obediencia, y lo que es más temible: un elemento anónimo que debe obedecer ideas ancladas en una primitiva visión de la fe.
El estado policiaco se manifiesta incluso en las cosas más superficiales y banales, nada parece escapar de la mirada orwelliana de una sociedad sometida a los designios de un Dios cruel y despótico. Los personajes son creíbles y se convierten en rostros reconocibles de pequeñas tragedias cotidianas; esa cercanía y empatía entre el espectador y la historia hacen que el planteamiento central de la serie encuentre su verdadero peso. Y es que para el público será inevitable preguntarse si algo semejante a lo que plantea la historia podría suceder. ¿Resulta tan disparatada su mera posibilidad? El terror de la serie radica en el hecho de que este futuro distópico no parece tan alejado de nuestra realidad.

Esta visión de un futuro donde el poder y la religión crean una monstruosa percepción del orden social despertó malestar en un ambiente político como el de Estados Unidos. Cuando el canal Hulu mostró el primer avance de la serie — y dejó en claro que más allá de la Ciencia Ficción, la serie analizaba lo político desde una directa crítica — los seguidores de Donald Trump lo interpretaron como un ataque a su candidato e incluso a su estilo de vida. Mucho más, cuando mujeres vestidas como los personajes de la serie asistieron al debate sobre el aborto en el estado de Texas, de pronto un futuro en el que el gobierno tuviera una injerencia directa sobre las decisiones biológicas y legales de la mujer no parecía tan lejano e improbable.
A pesar de lo que pueda parecer, “The Handmaid’s Tale” no es exclusivamente una serie sobre mujeres o sólo una mirada retorcida sobre las implicaciones del poder en la vida cotidiana. La serie además se atreve a analizar los alcances de la incertidumbre de nuestra época, en un discurso sutil abarca temas mucho más profundos y perversos: la fragilidad de los sistemas políticos imperantes, el latente riesgo del fanatismo y extremismo como forma de poder, la posibilidad de que el mundo como lo conocemos pueda sucumbir a su vulnerabilidad con una facilidad que resulta tan realista como terrorífica. ¿No es ésa la tragedia de numerosos países del Medio Oriente, sometidos y oprimidos por la violencia de la religión? ¿No ha sido ésa la tragedia que sufren millones de mujeres y hombres alrededor del mundo aplastados bajo el puño de regímenes que les arrebatan derechos imprescindibles? Quizás por estos motivos “The Handmaid’s Tale” es mucho más que una fábula sobre los peligros del poder; se acerca a una afilada profecía sobre lo que pueden esperar las próximas generaciones en medio del caos de una sociedad motivada por el miedo y al borde del abismo ideológico.
https://www.youtube.com/watch?v=PJTonrzXTJs
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Esta serie plantea una postura claramente feminista, y utiliza los recursos de la Ciencia Ficción para agudizar el impacto de las verdades que nos rodean. Si te interesa ver más producciones que hablan sobre Feminismo, te recomendamos estos documentales feministas. Además aquí tenemos una lista de documentales para entender el Feminismo que puedes ver en Netflix.
