El corto animado que debes ver para entender la dualidad vida y muerte
Cine

El corto animado que debes ver para entender la dualidad vida y muerte

Avatar of Ciro Medina

Por: Ciro Medina

8 de mayo, 2017

Cine El corto animado que debes ver para entender la dualidad vida y muerte
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Por: Ciro Medina

8 de mayo, 2017



No hay nada más definitivo y seguro que la muerte. Bien lo dijo el rapero venezolano Canserbero en la letra de su canción "El primer trago", de su disco Muerte: "Al fin y al cabo la muerte va tan segura de ganar que de ventaja te da una vida". Pero la perspectiva humana es profundamente vital. Hay un impulso esencialmente visceral en la idea de la vida. La vida como el complemento de esa dualidad. Vida y muerte. Lo que hay, lo que se tiene, lo que es vs. lo que ya no hay, lo que no se tiene, lo que no es. En fin, hay muchas frases para reflexionar sobre la vida y la muerte, pero además de los grandes filósofos, poetas y pensadores de la historia, el tema puede ser ponderado en gran medida con la sutileza de la imagen en movimiento. Todo parece indicar que los cortos animados cuentan mejores historias. Y si es por sacar algo en concreto, una producción en este formato puede aportar luces filosóficas sobre temas tan variados como el amor.


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Pero el cortometraje animado Coda (Alan Holly, 2013) indaga de una forma peculiar en otras ideas. La trama, como premisa, parece sencilla. Un alma perdida sale dando tumbos de un bar. Está solo y no es la primera vez que desgasta sus horas en los fragores etílicos de la noche. La ciudad, que luce como una gran metrópoli en la que se confunden las identidades y con ellas los espíritus, es el mejor escenario para lo que está por suceder. La producción es irlandesa, pero esto podría pasar en cualquier lugar del mundo, en cualquier ciudad o pueblo. La soledad no es exclusiva de ninguna localidad. 


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El momento es breve pero elocuente y claro. Al sujeto le importa poco lo que pase con su vida. La muerte no tarda en tocar a su puerta. El escape es inútil, pero la parca se toma su tiempo. No es contundente ni mercenaria. Raciona y dialoga con esta alma confundida y cada vez más consciente de su condición o, mejor dicho, de su no-condición.





Pide tiempo. Un alma que pide tiempo. He ahí la imagen primaria de la trama. El punto de inflexión reside en la consumación de un acto extrañemente consciente: saberse muerto, estar al tanto de que es el principio del final. Ese pequeño momento juega como un limbo express. El alma, ya más que perdida, pide tiempo para repasar, entender, detallar y regodearse una vez más, como desde cero, en los aspectos esenciales de la vida, el mundo y todo lo que le rodeaba. Coda aborda no sólo el tema de la muerte como una moraleja del final, sino que, por vínculo, explora visualmente la vida como tópico.


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Tal vez sea una postura con ciertos fundamentos en creencias religiosas o espirituales, pero Coda parece proponer una conexión de ese final físico con un reinicio al origen de la vida. En su ansias por experimentar otra vez y saber más sobre la vida, el alma perdida se transforma, dentro del contexto metafísico, en una pequeña criatura, un bebé pleno y con una vida por delante, capaz de sentir, ver y emocionarse. Un prototipo por llenar con vivencias y sabiduría. Es como si la propia muerte le diera sentido a la vida. Un sentido exaltado, emocionante y atroz al mismo tiempo.

Escena tras escena, velo tras velo, se van descubriendo significados, emociones, vínculos con lo esencial, con lo natural y con lo primario. Priva la imagen sobre el diálogo. Es por eso que el alma pide más tiempo, pero ya es demasiado tarde. Pide más tiempo, pero la muerte es conclusiva y no negocia lo innegociable. No es un final de terror, sino más bien reflexivo, filosófico.

El cortometraje es de por sí atípico. Además de su exquisita paleta de colores y belleza estética, hace uso de varios referentes del imaginario colectivo, con simbolismos relacionados al reino humano, al reino animal y al reino de la naturaleza, todo en aras de lograr una mirada atenta y sostenida sobre un tema que intriga, en distinta media, a todo tipo de personas.




La animación en corto puede ser tan poderosa como una obra maestra del séptimo arte. Con sus propios mecanismos, su estilo y propuesta puede cautivar a quien esté dispuesto. Si te gustó Coda, seguramente encontrarás de interés estos cortometrajes alternativos que debes conocer porque son mejores que los de Pixar.


Referencias: