Lo efímero de la danza
Cine

Lo efímero de la danza

Avatar of Lucia

Por: Lucia

13 de febrero, 2013

Cine Lo efímero de la danza
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Por: Lucia

13 de febrero, 2013

La bailarina principal del Pacific Northwest Ballet, Carla Körbes, protagoniza un minidocumental de Patrick Fraser llamado Retrato de una bailarina, en el que explica el sentimiento efímero de la danza.

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El documental, grabado en slow motion, presenta no sólo el cuerpo de la bailarina sino lo que sucede por su mente al bailar. ¿Por qué baila? Para quien estudia danza, o ha decidido dedicarse profesionalmente a bailar, sobran motivos; en el video, Körbes muestra razones universales, ya sea el reto y el sentimiento de aventura al ejecutar un paso, la estabilidad de la repetición y la emoción de “compartir lo que nos ha sido compartido”, ya sea sobre el escenario o en un estudio.

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A través de la explicación sobre lo que Körbes siente en un salto, se captura lo que la danza significa para muchos: “Un segundo en el que el tiempo cambia, un segundo en el que la gravedad desaparece y no tienes contacto con nada”.

Entre sombras y luces, la fragmentación del cuerpo, la voz tranquila de Körbes de fondo y la emotiva música proveniente de un piano solitario a cargo de Charlie Hale, el director investiga, casi de forma inconsciente, la relación entre lo efímero y la permanencia. Partiendo de la decisión de Fraser por recolectar imágenes del movimiento y mostrarlas en cámara lenta para que el espectador pueda apreciar con detalle, imaginar y asimilar la sensación del bailarín al ejecutar los pasos, se crea un continuo intercambio que busca causar una impresión capaz de permanecer en el observador, si no en su cuerpo, en su mente.

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En menos de cinco minutos, Körbes presenta la magia del trabajo de la danza, y no precisamente a través de movimientos virtuosos, con sus palabras. El bailarín "practica diariamente su técnica para poder olvidarla al momento de salir al escenario, donde lo único que importa es la sensación del movimiento, confiando en que la técnica estará ahí”  casi como una relación a ciegas en la que uno confía en que se verá bien, más no darle la prioridad: “si sólo nos preocupamos por lo bien que nos vemos, el ballet (o la danza en general) se convierte en un montón de pasos, no en arte”.


La danza es un arte que permite enfrentar y vencer los miedos, encontrar la comodidad a través del esfuerzo y el trabajo constante, aprendiendo diariamente, pues el cuerpo nunca permanece igual. A pesar de años y años de repetir los mismos pasos, el movimiento se siente diferente: el cuerpo y la mente siempre tienen un reto que vencer.

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El bailarín finalmente se reconoce como un ser extraordinario que busca permanecer a través de su trabajo el cual, irónicamente, se desarrolla con el cuerpo siempre cambiante y a través del movimiento; conjunto de acciones efímeras que  logran comunicar una sensación, una emoción y una historia extrañamente permanentes. 


Referencias: