El cine de Oriente es muy variado. En China existe una industria enorme alrededor a él. Los grandes directores japoneses han marcado pautas al momento de crear un diálogo con la cámara y el espectador, pero también recrean realidades fuera de lo común con un cine “b” muy absurdo y, a veces, transgresor. En Corea del sur recientemente emergió un boom de historias de venganzas, dreamland y acción con elementos gore. Los tailandeses también están poniendo de su parte con filmes que van desde la cotidianidad de Bangkok, hasta lo surreal de una selva habitada por fantasmas del pasado.
Dentro de esa inmensa cartelera que tiene el cine asiático, puedes encontrar cualquier género. Aunque, tal vez, al pensar en cine asiático se te vengan a la mente imágenes de patadas, geishas, Bruce Lee, samuráis, peinados raros que ahora están de moda, acción y más patadas. Es cierto, posee mucho de eso, pero tiene un toque creativo, el bushido, el Yin y el Yang, el humor, la libertad para crear algo diferente, que no se parezca a lo que vemos habitualmente, nuevo y fresco.

Si ya te cansaste de las superproducciones de superhéroes en supercines vip; de los dramones del cine europeo y su lenguaje lento y aburrido; de las producciones mexicanas con chistes cebos y los mismos actores, te dejo estas opciones de películas asiáticas que tienen acción, mucho drama, lágrimas y bastante humor (sobre todo, humor negro), pero por todos los elementos que contienen y su forma de conjugarlos en pantalla, las hace un must para cualquier cinéfilo.
1. Los siete saturáis (1954) — Akira Kurosawa
Para muchos, Akira Kurosawa es considerado el mejor director de todos los tiempos. Las películas y personajes que creó han sido abordados una y otra vez desde diferentes perspectivas y, Los siete samuráis es el mejor ejemplo. La premisa es simple: unos aldeanos son constantemente atacados por un grupo de bandoleros por lo que se ven obligados a buscar a alguien que los defienda. Debido a que los aldeanos no pueden ofrecer dinero como pago, solo comida, les queda apelar por los valores que algunos samuráis tengan para dar su vida por una causa justa y una empresa que parece imposible. Siete samuráis contra todas las posibilidades. Siete personajes que se relacionan entre ellos y con el mundo de formas distintas, con motivaciones y experiencias pero con un objetivo en común. Con esta premisa, transcurre una de las películas más memorables en el cine.
2. Audition (1999) — Takashi Miike
Este tipo de película no es para todos. No es fácil de ver pero eso es lo que la hace tan especial. Si te gusta el cine de David Lynch o David Cronenberg, te volará la cabeza, sino, todo lo que resulte es bajo tu propio riesgo. Audition narra la historia de un hombre en sus 40, con un hijo adolescente, y que comienza a superar la muerte de su esposa. Un amigo de su trabajo le insta a conocer otras mujeres y a aprovecharse de los medios que tienen. Ambos trabajan en un estudio que realiza producciones de cine y elaboran audiciones. Al protagonista, en un principio, no le convence mucho la idea pero cuando conoce a una mujer joven que le parece interesante, la película comienza a toma otro matiz. Es como un viaje que inicia en tonos rosas y azules pastel y se vuelve carmesí profundo, transformándose en un negro abismal. Como estar escuchando a Lana del Rey, cambiar a Radiohead y a media canción subir el volumen y poner a Immortal. Si te atrae un mix así, serás un fan.
3. Oldboy (2003) — Chank-Wook Park
¿Qué harías si un día te secuestran, alejándote de tu familia, por 15 años, sin decirte algo? Oldboy tomaría venganza. En esos 15 años tuvo tiempo para pensar quién y por qué pudo haberlo metido en un cuarto con una televisión, una cama, un baño y una ventana que ve directo a una pared de ladrillos, pasándole comida por debajo de una puerta de acero sin decir más. Cuando sale de ahí, sin recibir explicación, se convierte en una máquina de venganza en contra de algo que no entiende pero que averiguará a cualquier precio. Aquí está lo interesante: ¿cuánto está dispuesto a pagar?
4. Thirst (2009) — Chank-Wook Park
https://www.youtube.com/watch?v=_g4Sb2nLhes
Esta no es otra película de vampiros. Thirst es una cinta de pasiones, de hambre y sed, de saciar deseos enterrados profundamente. El protagonista, un sacerdote consagrado a vivir y transmitir las enseñanzas de la Biblia, en su afán de ayudar a encontrar una cura a una terrible enfermedad, es contagiado y convertido en vampiro. A partir de esto, su vida cambia de forma radical. Su fe y sus creencias se ven enfrentadas a situaciones a veces cómicas, otras trágicas, pero siempre con una figura femenina detrás. Como si repentinamente todos aquellos deseos y pasiones que reprimió durante tantos años emergieran en un ente que odia la luz y se alimenta de la sangre de sus semejantes, y que lo ponen en un dilema moral. El dilema moral que transgrede por una mujer que conoce desde niño. Aquí no hay Dráculas. Tampoco vampiros que brillan. Thirst es visceral, triste y muy cómica.
5. Solo Dios perdona (2013) — Nicolas Winding Refn
Una co-producción de varios países, entre ellos Tailandia, que es donde fue filmada. Algunos detalles son los que caracterizan a este film, como el uso de los colores y la fotografía. Tonos muy encendidos y brillantes que juegan con oscuros de acuerdo al momento en el que se encuentra la narración. Una narración extraña, no muy habitual en el cine, pero creada para transmitir una atmósfera que, en ocasiones, es pesada y lenta pero difrutable. Del mismo director y con una idea muy similar a Drive. Con el mismo protagonista. Es de esos experimentos que se deben ver.
6. Chocolate (2008) — Prachya Pinkaew
Al inicio se señaló que el cine asiático no se trataba solo de artes marciales y espada; sin embargo, esta serie comenzó con una película de samuráis para finalizar con Chocolate, en resumen, patadas y acción oriental que no se puede dejar de lado. El guión no salta, la protagonista sí. Una coreografía de principio a fin de peleas en las que no usaron dobles. Los actores terminaron con moretones y lesiones, incluso tuvieron que ser hospitalizados por huesos rotos. Al puro estilo de Jackie Chan, Bruce Lee y Donnie Yen.

Cine de arneses que lleva mucho tiempo existiendo y películas como The Matrix lo popularizaron. De coreografías de peleas espectaculares que duran más de lo común. De enormes paisajes. De grandes historias. De Yasujiro Ozu, Kenji Mizoguchi y Ang Lee. Es el cine que proviene del otro lado de este hemisferio. Es el cine de propuestas que innovan y dan pie a seguir construyendo sobre ellas. Es el cine del budismo zen y del Tao. El cine que refleja esa cultura que antes parecía muy lejana pero que ahora, gracias a la globalización, al Internet y a la supercarretera de la información, está al alcance de todos y podemos disfrutarla.
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Luego de un repaso breve por el cine asiático, te presentamos estos 8 increíbles misterios sin resolver que podrían inspirar una película. Además, si eres fan de la cultura de Asia, estos son los 50 lugares que debes conocer si un día viajas para aquellas tierras lejanas.
