En la década de los años 80, caracterizada por estar llena de cambios y nuevos conceptos de música, arte, moda, entre otros, se comenzó a fomentar el desarrollo y el bienestar para la población, así como la proyección de México ante el mundo. A pesar de los problemas financieros y políticos, el país intentaba crear una economía cerrada, la que colapsó y fue justo en esa década cuando se decidió volver a un sistema abierto.

Fue durante esa década, en 1981, cuando se presentó uno de los libros más representativos de la literatura mexicana: Las batallas en el desierto de José Emilio Pacheco. Seis años después, y gracias al éxito de su reconocida obra, que el director Alberto Isaac llevó la historia al cine -luego de la muerte de José Estrada- bajo el guión adaptado por Vicente Leñero y con el nombre Mariana, Mariana.

Por la parte filmográfica se presenta a un director con distintas facetas, nadador olímpico, maestro normalista, periodista, comentarista de cine, caricaturista, pintor, ceramista, director, guionista y funcionario de cine. Esto nos muestra el amplio y diverso conocimiento del director. A fines de 1982, el presidente Miguel de la Madrid lo nombró presidente de cinematografía, para luego hacerse cargo del recién creado Instituto Mexicano de Cinematografía (IMCINE, del 26 de marzo de 1983 al 19 de febrero de 1986), época donde se desarrolló ésta película.
La obra literaria es “narrada en retrospectiva (flashback) y en primera persona. En ésta se cuentan las memorias de Carlos, un niño que vivió en la Colonia Roma (donde por cierto nació Pacheco) y describe de forma contundente el contexto político, social y moral de la época”. Su narrativa es agradable y fácil, el autor logra una historia tan atractiva que resulta complicado soltar el libro hasta descubrir un final un dramático que hará recordar y añorar aquellos tiempos en los que todo era más fácil: la niñez.
Por su parte, la película conserva la esencia de la historia original, mostrando una excelente fotografía, ambientación y actuaciones. Se puede ver el gran trabajo por parte de la producción; logrando un final un poco más triste e interpretativo, mismo que tuvo que ser presentado de tal manera para lograr cautivar a la audiencia.
Cabe señalar que encontramos grandes similitudes en las dos obras, ambas presentan el mismo el argumento, situándose en el contexto de Carlitos: el pequeño que se enamora de la mamá de su mejor amigo, Jim, lo que genera una serie de conflictos familiares, religiosos y sociales expresando la situación general de México a finales de 1940.
Si deseas disfrutar de literatura además de una buena película, acércate al ingenio mexicano, podrás llevarte una sorpresa con ambas obras. José Emilio Pacheco, demostrando su facilidad en la escritura y su amor por México.
https://www.youtube.com/watch?v=1VdlbZqyCnU
Fuentes:
S/a. Transformaciones económicas de México en los 0 y 90 y el desarrollo regional.[en línea], México, consultado el 15 de marzo de 2015, disponible en Internet.
Archivo familiar. Tierra adentro, no. 94, octubre-noviembre de 1998. México p. 38. [en línea], consultado el 15 de marzo de 2015, disponible en Internet.
Juan Carlos Altamirano. Mariana, Mariana. México: Reporte índigo, 29 de enero de 2014, [en línea], consultado el 15 de marzo de 2015, disponible en Internet.

