‘La hermanastra fea‘ llegó a cines y nos dejó un sabor de boca muy extraño, mostrándonos una cara distinta de la clásica historia de Cenicienta y el príncipe azul, y estamos seguros de que si te traumó saber que el aparato para modificar la nariz fue real, ¡agárrate! Pues se pone peor, y las “pestañas postizas” y métodos para perder peso que vimos en pantalla, ocurrieron y fueron peores de lo que vimos en la película.
Sin duda, ‘La hermanastra fea’ es la versión de Cenicienta que no sabíamos que necesitamos, pues aborda de una manera aterradoramente real, la presión social que hay sobre las mujeres y ser “bellas” pero no a su manera y ayudándolas a aceptarse a sí mismas, sino todo lo contrario, orillándolas a extremos muy peligrosos.
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Pero aunque la película es eso, una película que podría parecer ficción, la realidad es que los métodos que nos mostraron en pantalla para lograr la “belleza perfecta” sí existieron y fueron mucho peores en la vida real que en la pantalla, así que aquí te contamos esta perturbadora historia. Pásale al chismecito.
La oscura historia real de los métodos de belleza de la película
El método que se hizo más viral fue con el que la protagonista, Elvira, cambia su nariz y en realidad eso sí existió, fue el corrector de nariz de M. Trilety que surgió en los años 40 y aunque fue usado por unas 100 mil personas, se confirmó que en realidad no servía, y aunque sí, era muy doloroso, no se compara con lo que fueron las “pestañas postizas”.
En la película, vemos como Elvira se pone pestañas postizas cocidas en loa ojos, lo que si sucedió, pues hay registros de 1882, en París, donde las mujeres recurrían a coserse cabello a los párpados, pero a diferencia de la película, se hacía sin ningún tipo de anestesia, era extremadamente doloroso, podía infectarse y hasta causaba la ceguera. Fue hasta el siglo XX cuando las pestañas postizas cambiaron a lo que hoy conocemos.

Pero no es lo peor, ya que a principios de los 1900, se vendieron pastillas con larvas que “ayudaban” a bajar de peso, causando vómito, meningitis y hasta gusanos de 9 metros. Hay varios testimonios que confirmarían que esto ocurrió, como el de una mujer que pagó 25 dólares por 2 pastillas, que le vendieron clandestinamente, y que descubrió que tenían solitarias en su interior.

Aunque ‘La hermanastra fea’ esta clasificada como body horror y aunque hoy no nos cocemos pestañas postizas a los ojos, la realidad es que seguimos implementando y siguiendo métodos de belleza extremos, dolorosos y muy cuestionables, y todo por seguir buscando ser “perfectos”.
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