Hace 50 años se vivía un momento crucial en la música. Era 1966 y Bob Dylan lanzó su representativo “Blonde on Blonde”, el cual cambió el rock para siempre; por otro lado estaba Brian Wilson revolucionando la música pop con su “Pet Sounds” de los Beach Boys.
The Beatles tenían poco de lanzar “Rubber Soul” y nada volvería a ser igual. Al mismo tiempo, decenas de artistas pop que habían creado un nombre bajo el espíritu de los sonidos de Buddy Holly caían lentamente de las listas y nadie volvería a escuchar de ellos. En un paralelo algo extraño, casi finaliza 2016 y con certeza podemos decir que fue un excelente año para la música, especialmente para el indie y el folk. Grandes artistas dieron excelentes trabajos, incluso bandas veteranas como los Rolling Stones volvieron a llegar al mainstream con obras que hacen honor a su nombre, pero al mismo tiempo llegaron álbumes que, difícilmente, tendremos con cariño en nuestra biblioteca por mucho tiempo.
Es difícil considerar algunos de trabajos que decepcionaron cuando la ahora experta Angel Olsen lanzó “My Woman”, trabajo que la define como una excelente exponente del folk y artistas pop y hip-hop como Beyoncé y Kendrick Lamar revelaron obras que ahora los terminan de grabar en todos los libros de historia de la música. Su talento aumenta y nos recuerda que la magia en la música no es algo que se está perdiendo, como mencionó hace poco el periódico The New York Times, pero sí existe un momento en que debemos detenernos y juzgar con cautela aquellos discos que prometieron demasiado y entregaron muy poco. Desde intérpretes que ya no están vivos, hasta leyendas que creemos deberían desaparecer pronto para proteger su propio legado.
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“Wildflower” – The Avalanches

The Avalanches había llegado a un punto en que fue considerada una banda de culto al haber lanzado sólo un disco en el año 2000. “Since I Left You” cambió la música para siempre usando cientos de sampleos a partir de discos antiguos de acetato, creando una obra maestra de hip-hop indescriptible. Sin embargo, el legado fue arruinado con “Wildflower”, obra que, a pesar de ser muy buena y servir como un trabajo independiente de valor, no puede empatarse en ningún momento con su predecesor. La genialidad se ve perdida y se reduce a una fórmula que explotan pero se ve lenta, con poca energía. Aunque tardaron años en terminarlo, se ve apresurado y le retira el valor a lo que alguna vez fue The Avalanches.
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“SVIIB” – School of Seven Bells

School of Seven Bells es una banda difícil de catalogar. Con sus primeros tres álbumes conquistaron una pequeña escena con sonidos electrónicos dream pop hipnotizantes y la espera por SVIIB fue bastante nerviosa; los fanáticos consideraban que sería su mejor trabajo que uniría finalmente las sutiles letras con los complejos sonidos, pero se quedó corto. El trabajo resultó similar a sus predecesores y no quedó algo nuevo. Nos recordó que a veces hay bandas que no evolucionan y posiblemente desaparecerán en el camino.
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“Hymns” – Bloc Party

Quinto disco de estudio (y quisiéramos que fuera el último), Bloc Party dejó de ser un nombre importante desde hace años y con este álbum parecen reforzar ese sentimiento. Lo que alguna vez fue un proyecto electrónico que combinaba distintos géneros, ahora parece desear apegarse a un sentimiento underground que no crea frutos. El álbum carece de alma y de riffs frescos y no da indicio alguno de la promesa que escuchamos en Silent Alarm o Intimacy.
https://www.youtube.com/watch?v=2430qf2A7i8
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“The Wonder of you: Elvis Presley with the Royal Philharmonic Orchestra” – Elvis Presley

Nada más incómodo que un lanzamiento póstumo más de Elvis Presley. No sólo se ha explotado suficiente la memoria del “Rey” (nombre que cada día pierde su significado), sino que incluso cuando parece que la promesa será fructífera, resulta un fracaso y una repetición más de lo que hemos escuchado una y otra vez. No es más que grabaciones de Elvis con el fondo de la Orquesta Filarmónica Real. Fue grabado en Abbey Road, pero con toda su pomposidad resulta aburrido, tedioso y nos recuerda que no deberíamos confiar más en un relanzamiento de este tipo.
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“Revolution Radio” – Green Day

Quizá cada uno de los lanzamientos de Green Day generan expectativa porque todos esperamos una sorpresa del tipo “Dookie” o “American Idiot” y con algunos sencillos que lanzaron, algunos pensaron que “Revolution Radio” sería un nuevo giro en la carrera de Green Day pero… pasó de una forma diferente. A pesar de que contiene excelentes tracks que nos indican que la banda (constantemente bajo crítica) tiene un fuerte potencial para algo más complejo o fantástico en el género del punk rock (o pop), tiene otros que nos recuerdan cierta inmadurez y falta de juicio con letras mediocres, repetitivas y un espíritu de protesta más cercano al de un niño de secundaria que de un comentarista político serio.
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“The Getaway” – Red Hot Chilli Peppers

Después de una “espera” de cinco años, Red Hot Chilli Peppers regresó al estudio para producir este trabajo del que, al parecer, pocos se enteraron. Debido a su baja calidad y lejana promesa de lo que alguna vez nos entregaron con “Stadium Arcadium” este disco apenas y logró captar la atención ya que contiene temas completamente aburridos, lejanos que se aferran a un pasado irrescatable y en vez de mostrarnos la genialidad de la composición de Flea y Anthony Kiedis, nos mostró su peor lado que buscó apegarse a lo completamente comercial y fracasó en el intento.
https://www.youtube.com/watch?v=m3DjneLmXIc
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“Remember Us To Life” – Regina Spektor

La tragedia de las excelentes compositoras que son “compradas” por las grandes disqueras se ve mejor ejemplificada por Regina Spektor, quien alguna vez estuvo en las mismas líneas que The Strokes. Spektor mostraba promesa con profundas letras y arreglos de piano que narraban tormentos en fantasía, pero por su apego al pop ha lanzado interminables temas pop que no son tan memorables y aunque tiene algunos tracks que recuerdan sus antiguos tiempos, parece una obra “mediana” a comparación del resto de su discografía.
No existió demasiada pérdida en 2016, todos los géneros tuvieron aportaciones fructíferas que nos hacen pensar que el año siguiente traerá menos decepciones. Los artistas de esta lista no tienen una deuda hacia nosotros, pero aún así no podemos evitar sentir una fuerte decepción por promesas que, nosotros pensamos, podían innovar y entregar algo más fuerte.
Radiohead lo hizo con sus breves entregas de “A Moon Shaped Pool” y nombres como Julia Jacklin comenzaron a resonar por su manejo con ritmos tradicionales y sólo podemos esperar que dentro de 50 años, podamos ver algo igual.
