“Nadie sabe escuchar música”, dijo David Byrne, una de las figuras más importantes del rock. Para corroborarlo basta aplaudir en la habitación en la que estemos. ¿Qué pasa con el sonido que produce nuestras manos? Si el cuarto es pequeño y lleno de objetos el sonidos morirá de una forma instantánea. En cambio, si el espacio es amplio y vacío, la onda sonora del aplauso rebotará en las paredes y creará un efecto de eco o reverberación. Para el vocalista de los Talking Heads, cada canción requiere de un ambiente, contexto o situación precisa, la cual terminamos transgrediendo por desconocimiento.
A principios de los 70, Led Zeppelin se mudó a una vieja casona de tres pisos para conseguir un sonido envolvente. Las habitaciones comunes tienen una altura de entre 2. 5 a 3 metros, pero en Headley Grange el techo del hall se alzaba a más de 10 metros. Esta dimensión le permitió al sonido rebotar libremente por las paredes y crear un agradable efecto de reverberación. Canciones como ‘Black Dog’ , ‘Rock and Roll’ y ‘Stairway to Heaven’ tienen una presencia profunda y robustas debido a este fenómeno.

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Según David Byrne, la identidad de la música cambia dependiendo del lugar donde suene. Los Talking Heads al principio se presentaban en espacios reducidos, bares con paredes irregulares y basura por doquier. A pesar de la imposibilidad del libre rebote de las ondas sonoras, las canciones sonaban bien porque al no existir eco, las letras sonaban claras y el ritmo se mantenía intacto. El problema suscitó cuando comenzaron a tocar en salas más grandes y debían enfrentarse los mimos 10 metros que Led Zeppelin había usado a su favor. Fue entonces cuando David se preguntó si debía componer pensando en escenarios específicos. “¿Debo tener en mente un lugar, un ambiente cuando escribo? ¿Es eso un tipo de modelo de creatividad? ¿Creamos cosas con un lugar, un contexto, en mente?”.
Entre más grande sea la sala mayor será el efecto de eco o reverberación. Puede ser una característica positiva o negativa dependiendo del tipo de música que escuchemos. Para corroborar la premisa, David Byrne pone diversos ejemplos. El primero son las melodías populares de África. Los instrumentos, la forma en que se tocan, el entorno y la situación son perfectas porque no hay un enorme salón que produzca eco y confunda los ritmos. “Es maravilloso en ese contexto específico. Y sería un desastre si lo metieran en un catedral gótica, el ambiente indicado para notas largas y arrítmicas”.
Llegando a tiempos más recientes la música se dividió en dos: en vivo y grabada. Ahora los compositores creaban canciones para ser escuchadas en un lugar y sistema de sonido específico. Por ejemplo, en la década de los 80, muchos sonidos fueron compuestos de tal forma que sólo en la acústica de una discoteca alcanzaba el punto más alto de estética sonora. Los espectáculos en vivo son diferentes y más los que son al aire libre. ¿En dónde rebota el sonido? Los músicos que terminaron allí hicieron lo mejor que pudieron. Escribieron lo que ahora se llama rock de estadio, baladas de velocidad media. Hicieron lo mejor posible considerando que los ritmos son medios y suena inmensamente grande. Para Byrne, los conciertos masivos son más “una situación social que una situación musical”.
Por último llegamos a la era del archivo digital y el acto de escuchar música en privado con audífonos. Al estar en silencio y con toda la atención vertida a los sonidos, se puede escuchar una increíble gama de detalles pero el dinamismo, el efecto enriquecedor del eco y la reverberación se limita a lo que ya está grabado. La música pop se escribe pensando en aquel acto en solitario, para ser escuchada con la bocina de una computadora o un básico sistema de audio. Ése es su contexto, una reproducción casual y poco profesional. Ahí suena bien, pero si tratamos de escuchar a Led Zeppelin, los Talking Heads o Pink Floyd de la misma manera, estaremos cometiendo un acto equiparable a un sacrilegio. Por esta razón David Byrne dice que no sabemos escuchar música, porque desconocemos sobre acústica, rebote sonoro y otras cualidades que los compositores verdaderos consideradon. Si ‘Stairway to heaven’ tiene la facultad de elevarnos 10 metros sobre el suelo, ¿por qué atarnos a la tierra al escucharla con unos audífonos? Dejemos que cada nota rebote de manera libre en una sala amplia como se hacía en décadas pasadas, momento donde sí sabían escuchar música.
https://www.youtube.com/watch?v=9Q7Vr3yQYWQ
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David Byrne aconseja simular el espacio donde fue grabada una canción. Los temas más importantes de Led Zeppelin difícilmente se escucharán de la forma en la que se crearon pero se puede remediar problemas comunes al tener un equipo de audio decente y aprendiendo otras formas de escuchar nuestra música favorita.
