Qué mal se ven las personas cuando tararean el último hit de la radio; y es que todo lo que suena en los medios está ahí porque está pactado con el diablo. Cantar esas canciones es el primer paso para irse al infierno musical, ahí donde descansan todos los “músicos” que firmaron con sangre un contrato de engaños hacia el público. Si, quienes escuchan esas melodías son parte de una mentira.
¿Dónde quedó el verdadero espíritu creativo? Ese que es invocado a media noche mediante un piano o una guitarra, en soledad y con una enorme comezón en el badajo. Sí, el arte sale de la incomodidad, de una larga lista de pesares. En cambio, los nuevos artistas están bañados en dinero, con mansiones flotantes a la realidad. En ese lujoso y excéntrico espacio no hay lugar para los infortunios, mucho menos para la creatividad. Sin embargo, crean músicos, o eso es lo que quieren hacer creer.
“No importa mezclar los clásico de los 60 con el último sencillo de Jack White, porque al final todos provienen de un mismo punto“.
La verdad es que detrás de una cara bonita, en las sombras, se encuentran otras personas que hacen todo el trabajo. Entonces, ¿por qué aplaudirle a alguien que no merece la gloria? Evadir el engaño colectivo es difícil cuando casi el 80% de los medios son controlados por empresas que tienen como único objetivo construir modas absurdas para enriquecer sus bolsillos. Lo mejor es ser sincero con uno mismo y con el arte de la música. Es decir, hay que destapar los oídos a la verdad.
Hay un fenómeno extraño en el humano que mata la creatividad de una manera muy silenciosa. Ante esta muerte muda, científicos han tratado de encontrar una respuesta, pero a la fecha sólo son puras especulaciones. Dicen que en la infancia, las personas son como una esponja que absorbe la realidad, eso ya se sabe muy bien. Pero ¿y los adultos? Al parecer el proceso es inverso. Mientras más crece el cuerpo, más cerrada se vuelve la mente.

La adolescencia es la época de romperse los pantalones, revolverse el cabello y escuchar a los clásicos del rock. Llegan bandas como The Doors, Nirvana, Red Hot Chili Peppers o Guns N’ Roses –porque aunque duela decirlo todos amamos los clásicos de Guns– con canciones que parecen ser una revelación para los oídos. Nuestra cabeza explotó y al día de hoy seguimos agradeciéndolo. Si no fuera por ese deseo de conocer lo que hay más allá de lo que escucha la familia y la gente cercana, la juventud sería un total aburrimiento.
Por fortuna, canciones épicas como ‘Riders On The Storm’ y ‘Smells Like Teen Spirit’ fueron nuestro himno. Con este pretexto conocimos el alcohol, las fiestas, el vivir de madrugada sin ningún límite. Después pasamos a los grupos que están un escalón arriba, como son The Rolling Stones, Pink Floyd, Led Zeppelin, The Clash o The Kinks. Es una evolución natural. Los oídos piden más y no hay más remedio que hacerlo. En este momento te vuelves un semiespecialista del rock y puedes moverte con soltura con pantalones negros, rotos y apretados por un mundo de adultos más muertos que vivos.

Es en este momento cuando surge la primera división. Una vez que se tiene una base sólida de artistas y, como empezamos a crecer un poco más, es hora de escoger los puntos fundamentales de todo lo que vendrá después. Si te gustó The Doors, seguramente el siguiente paso fue Pink Floyd y todo conduce a bandas como Cream, Jefferson Airplane, Jimmy Hendrix y derivados. El estilo roza en el rock psicodélico y la experimentación sonora.
En cambio, si el caminó inició con Nirvana puede que el siguiente paso fuera Led Zeppelin y de ahí a todas las bandas con un sonido más crudo que no necesariamente tienen que ser antiguas. Tal vez encuadren sonidos como los de Rage Against The Machine, Queen of The Stone Age, Stone Temple Pilots o Soundgarden y todo parezca que culminará con un estilo stoner áspero y agresivo.

El rumbo de Red Hot Chili Peppers es un sendero más alternativo, conforme se escuche más música surgirán bandas como Franz Ferdinand, Kasabian, King of Leon o Interpol. El otro camino es el de punk y las artes oscuras, está un escalón abajo de la popularidad del rock, pero es igual de profundo y aleccionador. Podría empezar con The Clash o salir de un giro inesperado gracias a Joy Division. Por cierto, si amas el punk da click aquí y conoce toda su historia en 20 películas.
Sea cual sea el caso, la madurez sonora se presenta y nuestro espíritu musical se hace cada vez más robusto y especializado. Es aquí cuando llegas a los 20. Ya conoces los clásicos del rock, así como todas las bandas que surgieron a partir de los 90 y que tienen tanta trascendencia como sus predecesores. Manejas desde The Cure y Depeche Mode hasta Pulp o Hot Chip.
“La música es un enorme edificio con pisos casi infinitos. Siempre hay una nueva banda que escuchar, una nueva canción que corear y una emoción por revivir”.

En esta etapa por fin logramos romper la barrera de los subgéneros, entendimos que el rock no discrimina, al contrario, incluye. No importa mezclar los clásico de los 60 con el último sencillo de Jack White, porque al final todos provienen de un mismo punto. El problema radica en que muchas personas se quedan en este punto y se cierran a lo demás. Tener entre 21 y 23 años es aún una época muy temprana para encasillarse en un género, pero llega a suceder porque las responsabilidades del trabajo y el “valerse por sí mismo” implican entrar de lleno a la boca del lobo feroz.
A estas alturas se dejó en claro que estas descripciones corresponden a los espíritus rebeldes, aquellos que comenzaron la carrera con ganas de conocer algo diferente. Porque aquellos que desde un inicio aceptaron la derrota, el día de hoy están sumidos en la discordia y agonía de escuchar música plástica o de moda. Ellos desde un inició firmaron su condena y, a pesar de todos los intentos de querer cambiarlos, será imposible quitarles la gran venda de los ojos.
Es importante que quienes estamos del otro lado nunca debemos abandonarnos a la derrota. El día que tengamos que vivir en una oficina donde lo único que se escucha es la radio con éxitos en español, la dificultad de conocer el arte puro y genuino aumentará. No por eso se deben perder la tolerancia de experimentar las canciones que los demás escuchan, pero lo mejor es seguir explorando en la biblioteca musical del hombre.
La música es un enorme edificio con pisos casi infinitos. Siempre hay una nueva banda que escuchar, una nueva canción que corear y una emoción por revivir. Los demás tienen los oídos cerrados porque sólo están a disposición de los hits del momento. No somos haters de la música, somos lo contrario, unos completos románticos de los sonidos. Por eso sabemos lo que se debe escuchar y lo que no.
Cualquier problema de la vida se puede afrontar con música, por eso nunca debemos soltarla. Para aumentar nuestro amor por este arte, aquí hay un listado completo de todos sus beneficios. Da click aquí y comienza a ser el melómano más feliz del mundo. Es tan grande su poder que incluso grandes figuras del la historia han gozado de su compañía, conoce sus grandiosas historias aquí. Para rematar el día, conoce las mejores 50 películas sobre música de todos los tiempos según NME.
